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La estetización en el mundo
Mario Bomheker
Universidad Nacional de Córdoba
La Estética y el Arte
Si bien es cierto que la Estética como una de las ramas de la filosófia, y también como una de las disciplinas del ámbito académico, en un determinado momento histórico se restringió exclusivamente a la teoría del arte y de lo artístico, no fue así en sus comienzos.
Si nos remontamos al origen griego del término estética, sabemos que aisthesis (sensibilidad, sentimientos, percepción), aisthanesthai (el verbo percibir a través de los sentidos) y aisthetos (lo perceptible por medio de los sentimientos), señalan sensibilidad, sentimientos, percepción. Y esos conceptos no tienen siempre que ver únicamente con lo artístico.
Alexander Gotlieb Baumgarten, el que creó y le dió el nombre a la disciplina, tampoco concebía a la Estética como una reflexión limitada únicamente al arte, sino como una empresa cognitiva para el mejoramiento de nuestra capacidades del conocimiento sensible. (“la ciencia del conocimiento sensible”) y el arte casi no aparecía siquiera mencionado. (salvo la lírica, pero solo para ilustrar, la perfección o la completitud - Vollkommenheit - del conocimiento sensible).
Pero poco tiempo después, entre 1790 y 1803, - período en que se publicó “La Crítica del Gusto” de Kant (1790), “Antiguo Programa Sistemático del Idealismo Alemán“ (circa 1796 y cuya autoría está en entredicho) y “Sistema del Idealismo Trascendental” de Schelling (1803) -, la Estética comienza su carrera ininterrumpida que la ubica en la cima de las disciplinas filosóficas, y al mismo tiempo se la comienza a entender y a considerar exclusivamente como una Filosofía del Arte.
Y siguió siendo considerada así en los próximos 150 años, por pensadores tan diferentes como Hegel, Heidegger, Adorno o Ingarden.
Por supuesto que en este extenso período hubo algunas excepciones. Y estas excepciones se extienden en un arco que van desde Schiller, que pasó de una consideración exclusivamente artística de la Estética a una consideración, primero política y luego pedagógica, hasta Marcuse y su idea de una nueva sensibilidad social, para citar solo dos ejemplos (podrían incluirse también a Kierkegard y su “descripción de la existencia estética” o a Nietzsche y su “fundamentación de la actividad estética” o a Dewey y la “integración del arte en la vida”).
Pero estas excepciones no pretendían modificar el diseño impuesto a la Estética. En alguna medida compartían la postura de que el arte es el foco o punto central de la Estética. En realidad estos pensadores seguían considerando al Arte como modelo y como paradigma de la traslación transartística de la estética que ellos propugnaban.
En el presente hay muchas razones para considerar que el concepto de estética no puede circunscribirse a la actividad del arte con exclusividad.
Una de esas razones - quizás la más importante -, es el hecho de que la Estética tradicional nunca pudo cumplir su objetivo primordial: el establecimiento de un concepto universal y permanente del Arte. La Estética debía, sin tener en consideración tipos individuales o históricos, determinar una “esencia” del arte, un “absoluto” del arte. (Schelling, el “Arte en si”) y de ninguna manera ocuparse del arte empírico. Esta es la razón por la cual los estéticos, durante mucho tiempo, no veían necesario o de utilidad el estudio de las obras de arte individuales, y se contentaban con un conocimiento rudimentario e intuitivo de algunas obras para crear sus teorías.
Sin embargo esa estrategia resultó inadecuada. A pesar de ese congelamiento/consolidación de la estética “tradicional”, históricamente, la ampliación de las fronteras del arte y la incorporación, dentro de estas fronteras, de actividades, que durante mucho tiempo no se consideraban artísticas, ha sido constante. Especialmente en nuestra contemporaneidad, la transformación y la diversidad de lo que se considera arte y artístico, hace necesario un verdadero cambio de paradigma, una sustitución de la noción monoconceptual de estética por una noción plural. Y una apertura del campo de la disciplina a cuestiones transartísticas o extraartísticas. Esta reorganización de la disciplina Estética va a seguir ocupándose, naturalmente de cuestiones del Arte, pero debe abarcar cuestiones o problemas transartísticos que, al mismo tiempo, serán de gran significación para el análisis del arte.
Es decir que de lo que se trata es de ocuparse del arte desde una perspectiva estética, que no se restrinja al análisis del arte.
Por supuesto que el arte ha sido estudiado o analizado desde diversas perspectivas - sociológicas, históricas o económicas -. Y no es lo que aquí se propone, sino que la transformación de la disciplina estética, significa, no solo una apertura a cuestiones o problemáticas que hasta el momento no entraban en su consideración, sino que esa apertura debe significar una transformación de la forma de considerar al arte o a lo artístico.
Conformación o creación estética de la realidad
Vivimos en el medio de una ininterrumpida estetización del mundo real. El Embellecimiento y la Estilización se hallan por todas partes. Se manifiestan en todos las esferas de nuestra vida: desde el aspecto de los individuos hasta el de los espacios públicos, de la economía y la ecología.
Percibir la realidad como un constructo estético. Así podríamos definir lo que se ha dado en llamar el proceso de estetización del mundo. Este verdadero “boom estético” que lleva ya varias décadas, se percibe en los más diversos órdenes de la vida: en las conductas y hábitos de los individuos, y por supuesto en sus propios cuerpos (estilización del individuo), en la construcción de las ciudades (diseño urbano), en la economía, la teoría y la ciencia (estilización de las teorías y la ciencias).
Cada vez más elementos de la realidad se conforman siguiendo un patrón estético.
Los ejemplos mas notables los tenemos en la variada gama de liftings que se ofrecen para mejorar los cuerpos, pero también los lifting para mejorar las almas y el espíritu a través de técnicas de reflexión, de meditación, para alcanzar una vida sana, eso que se ha denominado el “new age”.
Los centros urbanos a su vez son concebidos como lugares para vivenciar, para tener experiencias, para experimentar sucesos. (El ejemplo de la oferta de los barrios cerrados o los countries; o de los centros de compras, los llamados shopings, ya no mercados sino la palabra es shoping, donde las personas – aclaremos que me refiero a aquellos que pueden, por supuesto- no van solo a proveerse, sino a vivenciar, a pasear, a divertirse; señalar los contingentes de turistas cuyas excursiones consisten en visitar los shoping, y no a comprar). Los lugares se conciben antes estéticamente que funcionalmente. Tienen que ser bellos, animados, vivenciables. Las imágenes pero también la música invade todos los espacios, sin dejar intervalos. (Remarcar lo de la música, que acompaña todas las actividades, en los bares, en los centros comerciales, en los medios de transporte, en los noticieros, etc., etc.)
Las personas pasan de unas vivencias a otras. Son animadas, motivadas, impulsadas, por los medios, particularmente los electrónicos a vivenciar determinadas actividades. Desde el fútbol a las festividades, tanto las locales como las importadas (Halloween). El término, vivencia, experiencia, se ha convertido en un leit motiv de nuestra época.
Quiero aclaran aquí que cuando hablamos de la “estetización del mundo” debemos diferenciarlo de ese fenómeno tan bien descrito que es lo que se conoce como la “democratización del arte”, que es lo que ha posibilitado el acceso de las muchedumbres a los museos (un fenómeno que se ha incrementado en las últimas décadas) y en un consumo del arte como nunca antes (observemos sino el fenómeno de l Feria del libro de Bs. As.. o la apertura masiva de centros culturales, ferias de arte y bienales)
El sentido que le doy aquí a la “estetización de la vida y del mundo” debe ser entendido como la aspiración de adornar, enjoyar (joya) la realidad. Endulzar lo real con cierto flair.
Alguien podría recordar el viejo sueño de mejorar la realidad y la vida mediante la entronización de la Estética ya propugnados por Friedrich Schiller, en “Briefen uber die ästhetische Erziehung des Menschen” (la educación de lo sensorial por medio de la estética. Una elevación por sobre los sensorial, una aristocratización de lo sensible o sensorial a través de la Estética. Debemos no solo superar el estado físico, sino pasar a un estado estético. Los sentimientos básicos no deben convivir con los “sentimientos elevados”, sino que los primeros deben ser eliminados, a favor de los segundos). O los sueños del romanticismo. Lo mismo dice Hegel. Pero estas posiciones lo que postulan en realidad es una empresa disciplinadota de lo sensorial). o del romanticismo, la experiencia estética, el placer estético aspiraba al mejoramiento o a la educación y a la elevación por encima de lo primario, de lo sensorial, de lo vital.
También pareciera que estuviéramos asistiendo a los postulados de las vanguardias que proponían ampliar el ámbito del arte. Su intención era incorporar elementos de la realidad que hasta el momento no estaban considerados dentro de sus fronteras.
Pero en verdad esto es solo en apariencia así. La actual “estetización” del mundo lo que hace es transferir caracteres tradicionales de lo estético a una realidad que no es estética, ni puede serlo. Lo que resulta es solo banalizar la realidad, transformar lo estético en kitsch.
Cuando Beuys o Cage pregonaban la necesidad de ampliación del ámbito del arte, pensaban en incorporar al concepto del arte objetos que hasta el momento no eran considerados arte y de esta manera ampliar la noción de arte o transformarla.
La “estetización del arte” actúar al revés: lo que se procura es “bombear”, abarrotar, impregnar, atestar lo cotidiano con caracteres propios del ámbito artístico y de esta manera se banaliza tanto lo cotidiano como lo artístico.
Lo que voy a intentar aquí es tratar de describir de manera sistemática esta cuestión, que es por un lado bastante conocida, pero muchas veces simplificada y confundida y por el otro plantear que existen dos niveles de este fenómeno: un nivel de superficie (no superficial) que es el más conocido y un nivel en profundidad que es el menos conocido. Y finalmente que repercusión tiene esto en el arte y en la reflexión sobre el arte, tanto en la Teoría, como en la Crítica .
Estetización de la superficie:
1) Estetización de los espacios urbanos
En donde se observa con mas claridad este fenómeno es en el espacio público, en las ciudades. Por cierto que este fenómeno de modificación del espacio público, que muchas veces implica su “embellecimiento” podríamos remontarlo a la época del surgimiento del urbanismo como práctica y como ciencia. Pero la diferencia reside aquí en que lo que se intenta es transformar los lugares que son frecuentados por las personas para hacerlos ya sea más funcionales o más acogedores (pensemos en la transformación de Paris por Hussman). Mientras que en la actualidad la “estetización” de los espacios públicos lo que pretende es convertirlos en lugares para tener “vivencias”. La consigna es “vivenciar” los lugares, tener “experiencias”, “emociones”. Un ejemplo palpable de esto son los parques temáticos (¿), o el ya mencionado espacio de los Shopings, o de las estaciones de subtes en Buenos Aires o de los aeropuertos.
En realidad lo que esta demanda de vivenciar y experimentar aspira es a procurar placer, diversión, entretenimiento, pero sin ningún tipo de las consecuencias que la vivencia estética, entendida tradicionalmente, implicaba. La vivencia y el entretenimiento se han convertido en las líneas directivas de nuestra cultura contemporánea.
Esto nos lleva al segundo aspecto de la estetización superficial.
2) El hedonismo como matriz de la cultura contemporánea.
El placer, la diversión, el goce sin consecuencias. Esa tendencia generalizada hacia el entretenimiento y la vivencia se han convertido en los últimos tiempos en la líneas directrices de nuestra cultura. Se explica también porque cumplen un servicio en una sociedad que se enfrenta al tiempo libre, y al ocio. (Diferenciar distintos estratos sociales y realidades políticas y nacionales).
Y así nos deslizamos al tercer aspecto de esta estetización superficial.
3). La estetización del mundo como estrategia económica.
En realidad mucho de esta estetización de lo cotidiano sirve a objetivos económicos.
La estetización en este caso se verifica claramente en el diseño y en el packaging de los productos. El consumidor compra antes el aura estética del producto más que el producto en sí.
Se produce una sustitución del objeto por su envoltura o su presentación. Es decir es más importante la apariencia que el ser (filosofía) y si los ponemos en términos informáticos es más importante el soft que el Hadware.
Donde más se verifica lo estético es en la publicidad. En realidad la publicidad se han convertido en una cuestión directriz en las relaciones sociales y la cultura. Pero el carácter estético de la publicidad de los últimos tiempos, provoca que el objeto se asocie a un estilo de vida y entonces lo que parece comprarse es ese estilo de vida. Y en la medida en que en nuestro presente la vida es cada vez más estítico, lo estético ya no es solo un vehículo sino la esencia. Es decir se ha producido una sustitución entre el ser y la apariencia.
Al mismo tiempo en la actualidad el uso del término tampoco se limita a lo artístico. Se usa más en sus otros sentidos, fuera de la esfera de lo artístico, como por ejemplo cuando se dice de algo o alguien que es estético, o que tiene una conducta estética, o un estilo de vida estético, o de los aspectos estéticos de las cosas, o de la estética de los medios, o cuando hablamos de la estética de un libro o de una comida. |
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