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Construcción identitaria en la poética del rock salteño

Daniela Griselda Casavilla

A veces… me gusta pensar en la historia del rock and roll como en el origen del drama griego (...) los álbumes han suplantado a los libros y las canciones a los poemas… en realidad es una vuelta al origen, a Grecia, donde nació la poesía, (el género lírico), que era cantada. Palabras cantadas a los dioses con una lira.

Jim Morrison.

El devenir de la literatura, y de las artes en general, resulta siempre de una tensión con el pasado: el artista vuelve la mirada hacia lo que ya hicieron otros antes que él, ya sea para imitar, recrear o transformar; muchas veces para transgredir y romper con los paradigmas anteriores, vulnerándolos y violentando sus límites hasta zonas antes desconocidas. Es entonces cuando podemos hablar de experimentación
Etimológicamente, el término “poesía” proviene del verbo griego “poiein”: hacer, crear. Toda obra artística es una creación; la originalidad es una característica inmanente al poema. Sin embargo, por más novedosa que pueda resultar una producción en particular, nunca está desconectada del pasado y responde, de una u otra forma, a una tradición.
Lo que llamamos “tradición” no implica simplemente una serie de usos y costumbres que “nos llegan del pasado”, sino que ésta es una construcción  en la que se realiza un recorte, se privilegian unos elementos sobre otros e incluso se enfatizan sólo algunos aspectos de esos elementos, mientras que otros son deliberadamente dejados de lado. Por supuesto que esta construcción no está exenta de una fuerte carga ideológica y su construcción conlleva una intencionalidad que funciona en la configuración identitaria de una comunidad. Raymond Williams  define a la tradición como: “una versión intencionalmente selectiva de un pasado configurativo y de un presente preconfigurado, que resulta entonces poderosamente operativo dentro del proceso de definición e identificación cultural y social.” (1997: 137).
Asimismo, al hablar de “identidad” nos referimos a un proceso constructivo. Siguiendo a Leonor Arfuch (2002), se trata de un posicionamiento en la trama social que es a su vez un momento del trayecto nunca concluido.  Esto es interpretable como un resultado de la afirmación ontológica de la diferencia, en tanto lucha por el reconocimiento, la visibilidad y la legitimidad.
En esta lucha por la legitimidad es precisamente donde la tradición juega un papel fundamental. Así, un determinado posicionamiento social construye una tradición que lo legitime, mientras que aquél que transgrede los usos tradicionales ocupa un posicionamiento opuesto, que a su vez busca construir su propia tradición para legitimar los valores que sustenta.
La experimentación en el campo artístico puede verse, desde esta perspectiva, como un doble proceso de subversión de una tradición e instauración de una nueva.  
En el caso particular de Salta, es fácilmente reconocible la constante ratificación desde el discurso oficial de una tradición, vinculada con el imaginario rural, que se señala como constitutiva de nuestra identidad regional. En el campo literario, se ve privilegiada la poesía paisajística, cuyo paradigma sería la obra de Juan Carlos Dávalos. Desde la música, por supuesto, es el cancionero folklórico el vehículo de lo que se pretende como nuestra “salteñidad”, y de este cancionero, sólo una parte. Las problemáticas sociales, como la pobreza y la explotación, quedan en estos textos reducidas a pinceladas pintorescas. Los conflictos relacionados con la actualidad, directamente eliminados. De esta forma, se “vende” una imagen de Salta totalmente anquilosada y recortada. Esta tradición está fuertemente ligada tanto al pasado configurativo de una clase dominante conformada principalmente por terratenientes, como al presente preconfigurado en el que esa clase continúa manteniendo el poder y en el que el turismo se conforma como actividad económica esencial de la región. Consecuentemente, la experimentación es en estas obras, mínima.
Frente a estas expresiones artísticas consagradas, surgen otras que buscan expresar aspectos diferentes de la realidad salteña. Al imaginario rural y detenido en el tiempo se opone lo urbano y actual. Nuevas expresiones implican nuevas formas, por lo tanto en estos casos la experimentación es mayor. En al ámbito literario, la llamada “Generación del ’60” inaugura esta nueva tradición, que continúa hasta la actualidad. Podemos citar como ejemplo el poemario de Teresa Leonardi Herrán titulado Blues del contraolvido. Y si de expresar lo urbano se trata, el rock se presenta como el marco ideal para este desarrollo y como tradición artística en la cual posicionarse. Según Claudio Díaz:

“…ya se lo entienda como música, estética, imagen, moda, subcultura, poesía, cosmovisión, ideología, estilo de vida o lo que fuere, no se puede concebir al rock fuera de la ciudad. Sin recitales, revistas, radios, historietas, televisión, boliches, discos, cines, afiches, pubs, callejones oscuros y patrulleros acechantes; sin el caos apabullante de las megalópolis no hay rock.” (2005: 100)

El rock salteño no es la excepción: no deja de ser rock por nacer en Salta ni deja de ser salteño por ser rock. Sin embargo, una vez establecida la dicotomía campo - ciudad, folklore – rock, no tardan en surgir los conflictos y las acusaciones. Unos acusarán a los otros por desvincularse de la actualidad y los tiempos que corren; los otros los acusarán de extranjerizantes y poco patrióticos. Al respecto, dice R. Williams:

[la tradición] Es poderosa debido a que se halla sumamente capacitada para producir conexiones activas y selectivas, dejando a un lado las que no desea bajo la denominación de ‘fuera de moda’ o ‘nostálgicas’ y atacando a las que no puede incorporar considerándolas ‘sin precedentes’ o ‘extranjeras’.” (1997: 139).

Si bien existen en Salta bandas de rock que cuentan con más de quince años en el circuito, y que de alguna forma inauguraron una tradición (siendo “Perro Ciego” el caso paradigmático), y aún éstas tienen precedentes, puede decirse que el rock como fenómeno social es en Salta muy reciente y se encuentra todavía en plena conformación. En este momento del proceso, la consigna principal parece ser la búsqueda de legitimidad.  En este sentido hay un aspecto esencial que lo diferencia del rock nacional en su momento constitutivo (a mediados de los años ’60), ya que éste se configuró en un principio como una contra-cultura que buscaba oponerse al sistema cultural dominante y no integrarse a él (aunque de hecho terminó constituyéndose dentro del canon oficial, como lo demuestran la participación de rockeros en actos oficiales, el homenaje que prepara la Secretaría de Cultura y Educación de la Nación para celebrar los 40 años del rock nacional en 2007, la atención prestada por la crítica y el circuito académico, entre muchas otras formas de canonización). Quizás marcados por este antecedente, los rockeros de Salta pelean por legitimarse dentro de la cultura oficial. En este sentido, no se busca reemplazar al folklore, sino compartir el mismo nivel de prestigio, atención de los organismos oficiales, participación en la vida cultural y, sobre todo, oportunidades y espacios físicos para tocar.
Resulta sumamente interesante el caso de los eventos organizados durante este año por la página de Internet www.saltacultural.com.ar, denominados “Rock es cultura”.
En primer lugar resulta muy significativo el nombre elegido, ya que desde él se está afirmando la legitimidad de este género. Además está organizado por una página que no está específicamente dedicada al rock, sino a la actividad cultural salteña en general.
El primero de estos encuentros se llevó a cabo los días 23, 24 y 25 de febrero en Casona del Sur y contó con la participación de cuatro bandas salteñas: Under Bucólica y Club 14, la primera noche, RockBirds, la segunda y La orilla infinita, la última. Lo más revelador de este caso es que con él Casona del Sur se inauguró como espacio abierto al rock, ya que se trata de una antigua casona restaurada en la que hasta entonces se podía disfrutar sólo de espectáculos folklóricos, ya que ése era su objetivo original.
El segundo encuentro se realizó en Kuva, un pub ubicado en la zona de la ciudad destinada al esparcimiento nocturno, los días 26 y 27 de mayo. La primera noche tocaron las bandas salteñas Minehead, El Resto Soy Yo, Descanso Eterno, La Furia y Circo Loco. Estaba prevista también la actuación de la banda tucumana Señor Valdez, pero se suspendió por un problema de salud de uno de los integrantes. De todas formas, estuvo como invitada otra banda de Tucumán: Bulldog. Este dato es interesante porque da cuenta de la búsqueda de legitimidad a nivel regional del NOA, principalmente, Salta, Tucumán y Jujuy. Por ello es habitual que las bandas inviten para sus presentaciones a colegas de las provincias vecinas, ya que se busca conformar un circuito regional. Para algunas bandas, como Luka Makonia, éste es el objetivo principal .
La segunda noche participaron Tabú, Club 14, Círculo Vicioso, RockBirds y Gardenia, todas salteñas. Al finalizar la última, invitaron a tocar “fuera de programa” a Luka Makonia, lo cual resultó muy significativo, ya que la invitaron a “colarse”, con instrumentos prestados por Gardenia para “hacer el aguante hasta que llegue la policía”. Con ese gesto, estas bandas y su público quedan totalmente enmarcados en la tradición rockera del enfrentamiento con la policía, símbolo metonímico de la ley, las normas y la represión.
La principal característica de este festival fue la consigna de tocar temas propios, ya que de esa forma se pudo hacer en dos noches un relevamiento de la producción local. La otra característica fue la diversidad de estilos entre las bandas, ya que hubo desde rock and roll hasta música electrónica, pasando por punk, metal, gótico, ska, blues, pop, etc. En la mayoría de los casos, se pudo notar la fusión de diferentes estilos en una misma banda. Finalmente, la interdisciplinariedad, ya que además de música hubo performances teatrales a cargo del grupo Kurlis Garlan y la primera noche hubo proyecciones de imágenes que acompañaban la música electrónica de Minehead. Todo esto da cuenta de un claro propósito de integración entre los diferentes participantes, ya que los une una misma causa. Otra muestra de ello es que allí mismo se encontraba a la venta un disco con canciones de Minehead (electrónica), Círculo vicioso (rock stone) y Gardenia (fusion).
Todas las bandas que participaron en “Rock es cultura” se constituyeron como tales después del año 2000, por lo que además podría decirse que pertenecen a una misma generación, más allá de las edades de sus integrantes.  Es ésta generación la primera en constituirse como grupo, si bien no homogéneo, que responde en gran medida a unas mismas consignas.
De esta forma, se oponen y se rebelan contra la visión recortada y plana de la identidad salteña, de la cual se sienten excluidos:

En contramano por las calles voy
En contramano por las rutas voy
En contramano voy por la ciudad
En contramano por todos lados
Nadie me mira, nadie me escucha
Es por eso que ya no me importa nada nada nada más

(“En contramano”, Círculo Vicioso)

Lamentablemente yo soy tu sangre
No tengo sueños que te quiera evitar
Ahora ya es tarde, es tu amarga derrota
No soy tu amigo. No soy tu forma de hablar

(“No hay dios de cemento”, RockBirds)

Es por ello que en sus letras la denuncia de la hipocresía forma un eje fundamental, que por otro lado es un tópico del rock:

Esperás que todo empiece a caer
Luego te deseperás en verdad
Nada te mueve. Mentirás
solo para creerte normal
Es tu vida un gran cuento de hadas y hermanas con final feliz

(“Cuento de hadas”, Club 14)

Te aislaste en tu mundo en vano
Luego volviste para actuar solución
No seas tonto puedes pedir perdón
Esa es la forma de actuar como un dios

(“No hay dios de cemento”, RockBirds)

A diferencia del folklore privilegiado por el discurso oficial, las letras también dan cuenta de problemáticas sociales, incluso de lo más inmediato. Tal es el caso, por ejemplo, de Gardenia que presentó en “Rock es cultura” una canción denunciando la situación en Tartagal por las inundaciones sufridas el verano pasado. Cuando presentaban el tema, el cantante aclaró: “No somos una banda política, en el sentido estricto de la palabra, pero hay cosas que no podemos dejar de denunciar.” . Asimismo, ocupan también un lugar importante las preocupaciones existenciales y disquisiciones de tenor filosófico, sobre todo en las bandas de una línea metal:

De la vida el pasar
en el tiempo sin estar
Añorada inmensidad

Cuando estaba libre estaba ciego

(“Añorada inmensidad” Descanso Eterno)

Este rock salteño del Siglo XXI se ubica entonces en una triple tradición:
En primer lugar, la del rock a nivel mundial como subcultura, y en los diferentes estilos dentro del rock. En ese sentido, por ejemplo, RockBirds adscribe al rock clásico inglés, Círculo Vicioso continúa la línea Stone, Luka Makonia el punk, Descanso Eterno el goth metal, etc. Otras bandas, como ya dijimos, muestran una fusión de diferentes estilos, incluso ajenos al rock, por ejemplo Circo Loco, cuya línea principal es el ska, pero con mucha influencia de la murga rioplatense.
En segundo lugar, se ubican en la tradición del rock nacional. Durante el concierto, algunas bandas tocaron un cover que daba cuenta precisamente de la tradición en la que se ubican. Exceptuando a Círculo Vicioso, que hizo un cover de The Rolling Stones, todos los que interpretaron un tema ajeno eligieron dentro del rock nacional: Club 14 tocó “Popotitos” de Serú Girán; Minehead reversionó un tema de Gustavo Cerati; Tabú tocó “Primavera 0” de Soda Stereo, e incluso unas semanas después realizó un recital homenaje a esta banda.
Una diferencia muy importante entre el rock salteño y el nacional es la relación con otras formas de música popular. El rock nacional mantuvo casi desde sus inicios una relación muy fuerte con el folklore, y las influencias y contactos son evidentes ya desde los años ’70 con Arco Iris y León Gieco . Esto responde a un proceso de diferenciación del rock “en inglés” y una intención de “nacionalizar” una música que en principio es extranjera. Esta relación se mantiene hasta la actualidad con bandas como Arbol, Divididos, Bersuit Vergarabat. También son importantes las influencias del tango (Charly García, Juan Carlos Baglietto, Andrés Calamaro, Fabiana Cantilo, etc.) y, en los últimos años, la cumbia (Bersuit, Karamelo Santo) y el cuarteto (Kapanga).  El rock salteño, sin embargo, si bien fusiona mucho entre los diferentes estilos reconocidos como rock, se muestra hostil hacia otros géneros. Al contar ya con una tradición de rock nacional, resulta más importante diferenciarse precisamente de  esos otros géneros, principalmente del folklore. (Podría mencionarse como excepción a Gardenia, ya que explícitamente ellos reconocen a la chacarera como una de sus influencias musicales, como puede notarse además musicalmente en canciones como “Tierra mojada”)
Finalmente, se puede ubicar al rock salteño del Siglo XXI en relación con el del Siglo XX. En este sentido, puede hablarse de una tradición, ya que las bandas anteriores fueron “abriendo el camino” a las actuales. Se puede reconocer, además, algunas “genealogías”. Tal es el caso de la banda Esencial, que se considera como “descendiente” de Perro Ciego. Se trata de una banda formada por seguidores de “Perro”  que a la vez es ayudada por éste, en una especie de “padrinazgo”. Se da además aquí el caso excepcional de una banda salteña que hace covers de otra banda salteña. En forma menos directa, se puede mencionar a Santuario como el referente de las nuevas bandas heavys.
Lo que diferencia a las bandas del nuevo Siglo en relación con las anteriores es precisamente la experimentación en función de la creación. Por un lado, frente a la gran cantidad de bandas que aparecieron y desaparecieron en la ciudad durante los ‘90 y que se dedicaban a hacer covers de otras bandas, nacionales o internacionales, pero que excepcionalmente tocaban temas propios. Por otro lado, frente a las bandas “grandes” que tocan desde hace mucho tiempo y que se mantienen siempre dentro de un estilo muy definido. Las principales que se pueden mencionar son Niebla, que hace jazz, Santuario, heavy metal, y Perro Ciego, rock stone. En cuanto a ésta última, es interesante destacar que en su tercer y más reciente disco, “Peón de luna”, muestran, después de 17 años, una mayor incorporación de diferentes ritmos, respondiendo quizás a la demanda actual de creatividad. En efecto, las nuevas bandas muestran, a pesar de ser algunas muy recientes, un fuerte interés por la experimentación musical, alejándose de las convenciones de cada estilo para incorporar elementos de otros.
Finalmente, esta generación del Siglo XXI se caracteriza, a diferencia de las anteriores, por la noción de grupo, el sentido de pertenencia y la cooperación para ganarse un espacio en la escena cultural salteña, no sólo como proyecto artístico, sino también para dar cuenta de la heterogeneidad cultural salteña.

Notas


Citado por Claudio F. Diaz (2005), p. 203.

Un ejemplo de ello es el festival “Under Norte Punk”, realizado en la localidad salteña de Cerrillos y organizado por Luka Makonia, en el que participaron también bandas de Jujuy y de Campo Quijano, Salta.

Cabe distinguir, sin embargo, que sí existe desde los años ’60 una línea folklórica con una fuerte carga de denuncia. No obstante, ésta también es obviada o banalizada por el discurso oficial.

Aquí también es muy importante el posicionamiento social y político de ciertos folkloristas que los acercan al universo rockero, como es el caso de Mercedes Sosa, Víctor Heredia y César Isella, entre otros.

Bibliografía:
     

    * Arfuch, L. (Comp.) (2002) Identidades, sujetos y subjetividades. Buenos Aires: Trama editorial/Prometeo libros.

    * Diaz, C. F. (2005) Libro de viajes y extravíos. Un recorrido por el Rock Argentino (1965-1985). Unquillo: Navaja Editor.

    * Williams, R. (1997) Marxismo y Literatura. Barcelona: Península.

    * www.saltacultural.com.ar

Nota biográfica:

Daniela Griselda Casavilla nació en Salta Capital en 1983. Actualmente cursa la carrera de Licenciatura en Letras en la Universidad Nacional de Salta. Desde 2002 trabaja en medios radiales. Este trabajo se realizó en el marco del proyecto 1419 de CIUNSa. “La construcción de identidades en textos culturales (literatura, cine, cancionero popular)” que dirige la Mg. Elisa Moyano. Dentro de este proyecto, el trabajo dedicado al rock está supervisado por la Lic. Raquel Guzmán.
Contacto: daniela@fmnatura.com.ar