Ponencias
 
   
   

 

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La letra en su inhospitalidad
Marina A. Loza

Eso se llena, eso no se llena,
 hay un vacío, una falta, un fallo de lo que
 siempre se toma por un parásito al vuelo
Antonin Artaud.

Los textos de Artaud ocultan una maldición siniestra: al leerlos, ya no se lee; al enfrentarse con su letra, uno sólo puede congelarse ante la idea de que, sea lo que fuera, lo que se cuela por su texto, alarga la agonía de un espasmo que no termina de suceder.
En el texto de Artaud puede observarse cómo la experiencia artística parte de una ausencia de forma, de mudez de significación, que imprime una reconfiguración del espacio que se le ofrece, siguiendo un diseño inexistente. En su texto, la experiencia artística parece buscar mediante la instauración de una verdad enajenante y singular, la creación de un decir que reivindique al sujeto en su desgarradura. Conjunción de arte y peste; en donde lo que pudre prolifera en nuevos espacios. En este sentido, la experiencia artística emerge como aquel espacio vacío de sentido, que nos libera de la condena de la significación, para jugar, para recrear el instante preciso de lo que surge y el abismo imposible de lo que huye.
     El texto de Artaud reivindica a la escritura como efecto de una corporalidad diferenciada. El mal, la Peste, que presentifica lo diferente, representan en Artaud la marca irreductible que lo convoca a la escritura, y de ésta manera, los testimonios de dolor diseminados por todos sus textos, revelan que el cuerpo se convierte en el espacio en el que Diferencia y escritura se vinculan. La experiencia del cuerpo vuelto peste, regido por una crueldad rigurosa y el sufrimiento por entregarse a esa experiencia sin claudicar, convierten su escritura en el derivado ofensivo de lo extraño.
     Cuerpo, letra, alojan en sí, la acción revulsiva de aquella tendencia que reniega de la subjetivación. Y nos permite ser testigos de la expansión de los efectos que el lenguaje, al darle vida a la muerte, ejecuta sobre la carne, conjurando la existencia con una jaculatoria desconocida para quien la porta, pero a la que cincelará, borrará o plasmará, en alguna experiencia de horror.
 “Bajo esta cáscara de hueso y de piel que es mi cabeza hay una constante de angustias, no como un asunto moral, (como los razonamientos de una naturaleza estúpidamente puntillosa, o acostumbrada por un sedimento fermentado de ambiciones en el sentido de la altura), sino como una (decantación) en el interior, como el despojamiento de mi sustancia vital, como el extravío de la fuerza física esencial (digo extravío por parte de la esencia)
de un sentido.” (Artaud 1927:47)
Así, al escribir se invierten los términos del movimiento para colocar en un lugar central al desposeimiento; ya no se sostendrá que el vacío atenta contra el pensamiento, sino que en sus textos se mostrará que es el pensamiento lo que atenta contra el vacío e impide pensarlo. Se tratará de dejarse raptar por la furia de un pensar que se evade, que se desquicia, que se ausenta de sí, arrastrándonos a una zona de impoder
“ Estoy en el punto en que la vida ya no me concierne, pero con todos los apetitos y el parpadeo insistente del ser dentro de mí. Sólo tengo una ocupación, rehacerme.” (Artaud 1927: 50)
Estancia fugada la de Artaud que busca “rehacerse” a través de una experiencia lasciva que lleva a la escritura a mostrarse como las migajas de una letra que se rehúsa a desprenderse de la carne. Sentido que se vacía de cuerpo, cuerpo que se vacía de vida. Por eso, aquel “rehacer” en Artaud remite indefectiblemente a descomposición: Peste. Volverse presa de aquello que no tiene piedad. Es mediante la crueldad que se infiltra en el pensar que podrá diseñarse el camino de aquel rigor que avanza trastornando todos los espacios, todos los rincones de certeza que un cuerpo, una escritura, una realidad, podrían albergar. No más metáfora, no más escena, el territorio corporal presentifica su carnalidad y la arroja al escenario de la realidad, encendiéndola en llamas.
“Esta identificación de la crueldad con los suplicios es sólo un aspecto limitado de la cuestión. En el ejercicio de la crueldad hay una especie de determinismo superior, a la que el mismo verdugo supliciador se somete, y que está dispuesto a soportar llegado el momento. La crueldad es ante todo lúcida, es una especie de dirección rígida, de sumisión a la necesidad.” (Artaud 1927: 116)
 Lucidez des-armónica, inquieta que tampoco se conforma con el goce complaciente del sufrimiento por el sufrimiento mismo. Artaud se sostiene mediante la escritura, en la vivencia de un goce que, rabiosamente enterrado en la carne, lo vuelve en ese lugar, extranjero de sí mismo. Se podría decir que Artaud goza de la ausencia de sentido en su propio cuerpo. Se mantiene, con un rigor extraño, en esa experiencia, sin entregarse a la posibilidad de la significación y de este modo erige su cuerpo como el tótem de un sentido que, será siempre bastardo, siempre repudiado. De éste modo logra suspender la muerte vana de la nominación, para hacer estallar el grito de la vida en su inhospitalidad.
Puede intuirse que Artaud caminó la vida por su sendero mas cruel, aquel que sirve de soporte, de anfitrión a lo otro. Este fue su espacio, el que acogió en su cuerpo y en el que hostigó a la letra.
¡Ya somos trozo de carne amputada! Es la letra, como carnada, quien nos convierte en el amuleto que ostenta en su paseo por la penumbra. ¿Y qué ostenta, sino que somos  el desecho, lo caído de la inocencia?
Si furtivamente fuimos robados a nuestra existencia…, si sistemáticamente el cuerpo bascula nuestro decir…, si incestuosamente el lenguaje repta por nuestro cuerpo…¿Qué palabra, que letra, soñar con parir?
La letra se vuelve así, huella del sacrificio de nuestra voz en la asunción de una letra que nos des-nombra, nos des-membra, nos engendra, nos aborta.
“Era necesario de allí en adelante que eso indeterminado, escondido tras esa trituración opresiva y que iguala el alba a la noche, que eso fuera extraído y que sirviera, que sirviera precisamente para mi crucifixión.
Yo sabía que mi destino físico estaba irremediablemente ligado a eso. Yo estaba preparado para todas las abrasiones y esperaba las primicias de la abrasión, en vista de una combustión bruscamente propagada.” (Artaud 1945:301)
Así como el alba marca el tiempo que dura la claridad anterior a la salida del sol, (por lo tanto el ocaso de las tinieblas) y el anochecer representa el abatimiento de la claridad. Del mismo modo, la palabra crepúsculo delimita el espacio donde los tiempos se confunden al arraigarse en una temporalidad que las desnuda de sus diferencias. En el tiempo del crepúsculo, la luz pierde su poder de iluminar y las tinieblas su poder de ocultar. Semi penumbra en la que la materialidad alcanza una expansión en el modo de existir.
En el cuerpo en tanto espacio crepuscular, vida / muerte, claridad / tinieblas, carne / letra, se aúnan en la pasión de un mítico sacrificio inaugural: la voluntad de escribir es cremada por la furia de la piel, el sentido se vuelve pútrido al pretender alojarse en la tumba de la carne dolida, la razón abatida asiste a su propia tortura y se confina el papel de las lloronas que recuerdan sin palabra posible, un tiempo que ya no vendrá.
En el tiempo de lo por ser, en el que se han fundido hasta desquiciarse las raíces de la vida, de la muerte, se encuentra el espacio germinal que reclama lo todavía por nacer.
“De verdad he sentido que partías la atmósfera a mi alrededor, que hacías el vacío para permitirme avanzar, para hacer el lugar de un espacio imposible a lo que en mí se encontraba sólo en potencia, a toda una virtual fecundación y que debía nacer atraída por el lugar que se le ofrecía”.(Artaud1927: 72)

 

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Artaud, A.; (1997) El pesa nervios, recogido en páginas escogidas, Buenos Aires: Need, 1997
_____ (1998) Méjico y Viaje al país de los tarahumaras, Méjico: Fondo de           Cultura Económica, 1984.

Lic. Marina A. Loza
Licenciada en Psicología
Becaria de Iniciación a la Investigación (Ciencia y Técnica. U.N.S.L.)
Integrante del Proyecto de Investigación Nº 22H305. (Ciencia y Técnica. U.N.S.L.)