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Formas FiIjas. El caso de Juan Filloy

Susana Romano Sued
Universidad Naional de Córdoba / CONICET

1 El poeta es solo, inactual , intemporal ,--como afirma Jean Cassou—y los versos no son sentimientos, sino experiencias, --según lo sostuvo Rainer Maria Rilke. Y puesto que la diferencia entre la evolución y la ignorancia consiste en la mayor o menor capacidad de entretenimiento, consigno la dicha de haberme divertido trascendentemente en un pregusto de muerte efectiva, embalsamando instantes con literatura para resisitir la insidia de los años y la injuria del prójimo. Esta bufonerí de Buffon de que el estilo es el hombre!...Qué absurdo atribuir a la técnica superior del individuo el signo de una especie de prontuario de comportamiento personal. El estilo no es behaviorism“ Juan Filloy, BALUMBA

DON JUAN EL HIPERTEXTUAL. FILLOY Y LA HOLOTEXTUALIDAD
INTRODUCCION: “EL SUJETO, LA LEY, LA LETRA POETICA”
La vida como texto autoconstruido, una vida à contrainte.
¿Puede llamarse a una vida, travesía Holotextual, sistema hiperconstruido, biografía à contrainte? Las reflexiones de los teóricos que estudian los discursos en sus aspectos constructivos, como las combinaciones, imbricaciones, arquitecturas y diseños de sistemas sígnicos diversos, --que podrían ser descriptos como una holosemiótica en general-- me han guiado en esta reflexión. Y me autorizan en cierto modo a desoír las afirmaciones sobre la distinción entre autor empírico y función autor, entre vida y obra, entre actos y textos. Es esa la perspectiva que he elegido para leer la obra de Juan Filloy, escritor cordobés que alcanzó a cumplir 105 años de edad, y que se impuso no pasar un solo día de su vida sin escribir, un precepto que acató hasta la obsesión; es decir que podemos ver a Filloy como una hiperconstrucción de sí mismo.
Lugar de Filloy en el canon literario argentino. La longevidad de la escritura.
Parece inevitable referirse a Juan Filloy desde el calendario, ese odioso registro del transcurrir y de la caducidad, tan tenazmente acechado por nuestro autor, quien se había propuesto ser “hombre de tres siglos”, lo cual fue cumplido a rajatablas, como resultado de su férrea voluntad y de sus planes hiperbólicos. Para ello se aboco al trabajo incansable en la reglamentación minuto a minuto, pulso a pulso, de sus noches y sus días, de su ingesta, su mirada, su sueño, su escritura, como un émulo de Dios.
Los recuerdos y reminiscencias que alientan su nombre, estuvieron impulsados siempre por el homenaje del natalicio: habiendo cumplido los cien años en 1995, cada año ulterior se fue apuntando en la cuenta regresiva hacia el tercer milenio. Entonces, cada vez, se fue produciendo la agitación mediática y publicitaria, y la pregunta sobre si lograría coronar con 2
éxito su moroso propósito de ser un escritor de tres centurias, concitando el interés de apostadores, lectores curiosos, y geriatras. Pregunta respondida afirmativa y conclusivamente, ya que cumplido el propósito, concluyó su estadía en este mundo en julio de 2002.
Juan Filloy fue poco conocido y poco reconocido en el campo literario argentino. Su posición marginal, excluida del canon, le hacía decir sobre nuestra literatura, y también sobre la del mundo, que “no hay nada nuevo bajo el sol”, y de Borges, que “escribía bastante bien. Pero le faltaba calle”.
Sobre el trasfondo de una praxis canónica invertida, labró un lugar para su voz en el cual la autoinscripción letrada se entrecruza con un localismo lingüístico díscolo con la Academia Nacional de las Letras, pero deslumbrado por la enceguecedora hegemonía maestra de la Gran Academia, la Francesa. Construyó para su autocanonización ,un sitio ambiguo, entre el confinamiento periférico, supuestamente prescindente de la metrópolis, y al mismo tiempo expectante del reconocimiento de la gran urbe: en ese vaivén contradictorio entre la voluntad de ser atípico, el más atípico de todos, y la añoranza de pertenecer al panteón literario, legitimado por la consagración de La crítica.
Pequeña relación de datos biobibliográficos.
“ Hay que torcer el destino del bárbaro”, J.Filloy
Descendiente de franceses y españoles analfabetos, vino al mundo en Córdoba, Argentina, el primero de agosto de 1894. En esa ciudad vivió, en el barrio General Paz ( o Pueblo Gral. Paz como se nombraba hasta hace poco), en el sector sureste de la ciudad. Frecuentó asiduamente la biblioteca Popular Vélez Sársfield, en ese mismo barrio. Formó parte durante largo tiempo de la comisión directiva de la biblioteca; estudió abogacía en la Universidad de Córdoba; participó de las revueltas estudiantiles de la Reforma Universitaria de 1918, en esos “ momentos de gran joda” como solía bromear, y trabajó como proyectista en el cine del barrio que regenteaba su hermano. Se radicó en la Ciudad sureña de Río Cuarto para el ejercicio del cargos diversos en la Justicia, fundó la filial de la Sociedad Argentina de Escritores en Río Cuarto. 3
Entre las numerosas y variadas peripecias de su extensa biografía, se cuentan: la dirección de clubes deportivos, el trato epistolar con Paulina Warschawski -la británica que luego sería su esposa y madre de sus dos hijos-; honores de múltiples procedencias institucionales y geográficas; un fantasmático intercambio de correspondencia con Sigmund Freud; un orden programado para cada día, hora por hora, minuto por minuto.: comió, bebió, caminó la cantidad de pasos indicados, durmió según los preceptos de la salud, dispuesto a cumplir el inexorable plan de existir desde el siglo diecinueve al veintiuno y escribir del primero al fin de sus días, nulle die sine littera. Un afán incesante, de reparación de la estirpe bárbara, analfabeta por doble línea, en el ejercicio de un control obstinado del azar, un aparato intrincado, casi paranoico para obstruir y desplazar la amenaza de lo real.
Graforrea/verborragia
La dimensión material de su obra es formidable, sólo le cabe la figura de la hipérbole: autor de más de cincuenta libros entre publicados e inéditos, que incluyen 22 novelas, más de mil sonetos (el megasoneto como gustaba nombrarlos), cientos de artículos, ensayos, epistolarios, cuentos, aforismos, ejercicios incesantes sobre la lengua domada. Es que nunca, ni un solo día interrumpió su hechura de textos, entre la voluntad apasionada del orden del deseo, lo que no cesa de no escribirse en cada uno de los géneros, y la infinita compulsión a la repetición de la cifra igual, un automatón insistente.
Mentado por críticos y escritores relevantes, en su mayoría de otras partes del mundo, su meticulosidad provinciana lo llevó a un semiretiro que lo ausentó de las metrópolis y con ello de las famas amigas del mercado. Sus lectores, hasta hace muy poco, y en el caso de la mayoría de sus obras editadas, llegaron a serlo debido a la circulación casi secreta que él mismo diseñó para sus libros: ediciones de autor, con las portadas de idéntico monograma, que se destinaban, mano en mano a lecturas privadas.
Dice Filloy:
La gran fatalidad del escritor provinciano es que está enclavado lejos de la capital. No tenia ninguna posibilidad de acercarse a los cenáculos literarios de la capital Federal. Las obras de un escritor provinciano se circunscribian a una edición de 500 ejemplares que el 4
propio autor se costeaba y que generalmente repartía gratuitamente. Le gustaba subrayar esta circunstancia:
Yo jamás he ganado un peso con la literatura, ni pienso ganarlo pero creo que aquel es un sistema noble pues las obras son difundidas por el propio autor sin la ayuda de la editorial de la prensa y de la crítica. Los distribuía yo mismo,.mano en mano. Cada lector se constituyó de por sí en un difusor de mi obra. Porque en puridad ninguna editorial de la Capital Federal se ha comedido en buscarme a mí para editar mis libros y cuando lo hicieron, le experiencia no fue buena.
La editorial Piados supo publicarle tres novelas Estafen, Op Oloop, y La Potra. Según el contrato las ediciones debían ser de seis mil ejemplares. “Están agotadas,, pero la editorial no me mandó un peso jamás, salvo una vez que por equivocación me mandaron noventa pesos”.
Su queja por la falta de reconocimento debida a su morar en la periferia, fue constante, socarrona, y provocadora:
“En cambio, el autor que está en la Capital Federal que apechuga al periodista amigo, al redactor amigo, al diario amigo, que hace presentaciones de libros, que hace propaganda en los talleres literarios, cobra vuelo. Por eso todo el mundo dice en el PEN Club: el gran mérito suyo es haber sido un escritor que estando en un rincón de la República Argentina como Río Cuarto, haya usted podido alcanzar el nivel intelectual de los literatos argentinos. Y la publicación suya permanente en el suplemento literario de la Nación, constituye un verdadero mérito para la labor personal”.
Aparte de Piados, hubo ciertos sellos editoriales nacionales importantes que se ocuparon espasmódicamente de publicarlo y un interés creciente en los últimos años ha convocado a las ediciones cordobesas. Últimamente, Suhrkamp, la prestigiosa editorial alemana, ha emprendido la publicación de Op Oloop, y Guillermo Schavelzon impulsa la edición de su novelística. No obstante, poco ha concitado a la crítica académica, aunque no le han faltado 5
homenajes universitarios, especialmente de la Universidad de Río Cuarto en algunas de cuyas publicaciones se han ocupado de su producción literaria 1.
Tensada entonces su vida su vida entre la rigurosa obediencia preceptiva y el desacato total, cernida en el contraste del rigor judicial y la frecuentación del quilombo, siquiera desde la audacia verbal, según declarase él mismo, una lectura acompañó fidelísima su travesía: la Fisiología del Gusto de Brillat Savarin
....” Es la primera edición, librería de Santelet, 1825. ... Es libro de entendimiento con vida gozosamente ordenada.....” (postfacio de Dardo Cúneo a Aquende).
Retrocediendo a las primeras prácticas de escritura, él mismo recuerda que sus textos más tempranos consistían en versos humorísticos, Aleluyas hechos para el Caras y Caretas, conjuntos rimados paródicos contra los profesores del colegio. También contribuía con caricaturas para el diario de Córdoba, La Voz del Interior en la primera década del siglo, y desde su radicación en Río Cuarto colaboró con los periódicos importantes de la Capital Federal.
La travesía holotextual, la vida hiperconstruida
Hemos dicho que tanto vida como obra, pueden verse en Juan Filloy como una hiperconstrucción. Vida y obra, pues, conforman un conjunto que viene a ser un ejemplo de plan general ordenado según un ideario que ha sido elegido para todas las esferas. Hay evidencia de un acuerdo, de una homología entre ambas, con sus detalles de oxímoron, y de serenidad de forma y sentido. Una travesía negociada entre la isotopía y la deriva iterativa de los textos. Nuestro autor encarna sin dudas el ejemplo más cabal de diseñador de hiperconstrucciones literarias, de ejecutor de las estrategias holotextuales en todas las dimensiones, ideogramáticas, de composición arquitectónica global. morfosintácticas, semánticas, retóricas y discursivas, estrategias que en definitiva constituyen los cernimientos que se despliegan por la imposición de la ley, esto es, la contrainte.
1 Al respecto ver la colección BORRADORES, especialmente el número realizado por Marta Cisneros, Universidad de Río Cuarto, Córdoba 6
La contrainte o la constricción.
La literatura à contrainte, sistema de restricciones y constricciones para cernir la escritura. La contrainte, (o a cernidor, como propone mi propia traducción de la expresión), es postulada y practicada por Oulipo, grupo de escritores y formas de escritura que se llama a sí misma potencial. Se funda en la preocupación por las formas, se sostiene en el manifiesto que proclama ir mas allá del formalismo transgresivo hacia un formalismo constructivo. Y postula que el antiformalismo triunfante de las vanguardias terminó por transformarse y degradarse en un banal a-formalismo, como si el rechazo de todo programa formal pudiera ser el camino más corto hacia la liberación del sujeto. La recusación de toda norma somete al escritor a los dictados no concientes de la espontaneidad, a los caprichos de la época y del yo romántico, y eso es denostado y combatido por los oulipianos. Sus adeptos realizan una elección del lugar estético para la voz poética, para la literatura, que, postulan, atiende y al mismo tiempo subvierte los órdenes de la prescripción retórica, viene a ampararse en un orden que en lugar de clausurar el sentido, en su condición matricial, lo libera, lo desclausura. Y vuelve a reinstalar la ley, el precepto, instaurándose como una ética de la letra y del vivir, que es, en fin, la esencia de la preceptiva, que homologa latido con acento, ritmo con respiración, métrica con fisiología. Contemporáneamente, los escritores que practican programáticamente la hiperconstrucción, la contrainte, se agrupan en torno de la revista Formules, y allí exponen sus construcciones literarias y sus teorizaciones sobre las mismas, en lo que podríamos llamar la gran utopía de las letras (pensando en la propuesta de lo potencial que anima sus escritos)
Juan Filloy es gestor de una utopía literaria, absolutamente moderna, y que a la vez podría ser descripta con los enunciados que Macedonio Fernández despliega en su Crítica del Dolor o Eudemología es decir, un conjunto de máximas, preceptos y procedimientos sustentados en una comprensión dialéctica del placer y del displacer. Vitalización carnavalesca de la literatura, estatuto libresco a la biología.
El escritor cordobés se constituye en la prueba, en la verificación en muchos sentidos de las conceptualizaciones que estos estudios formulistas proveen, tanto en su producción escritural cuanto en el diseño de su cotidiano existir. Hábitos férreos, rutinas obsesivas, horarios rígidos, diagramas, palíndromos, fárrago textual hiperbólico y bromista, 7
materialidades de diversos órdenes: gráficas, sonoras, articulan distintos y cruzados sistemas en su plan biológico, social y literario.
Y esto podemos corroborarlo en una lectura que propongo de los paratextos de sus obras. En ellos se revela la hiperconstrucción, así como el reservorio de sus fuentes ideológicas.
:
“En mi caso, hubiera sido importante que Caterva, L’ambigu, La Purgase publicaran en Buenos Aires, con miles de ejemplares cada una. Es que no quise seguir el ejemplo de algunos amigos míos, como Canal Feijoo, que se fue a Buenos Aires y allí no pasó de ser una figura secundaria. Los importante es ser porteño y tener todos los agarres, los acomodos que ellos tienen, con los editores de diarios, con el gobierno, con los bancos, con las editoriales y esas cosas”
Esa añoranza por el reconocimiento, pasión legítima de todo sujeto, no le ahorró párrafos ni humoradas, morigerando el sabor amargo del ser ignorado, aún cuando se hubiera dado a convencer y a convencerse de las ventajas de escribir en provincias. O bien se podría decir en la periferia de la periferia, ya que Filloy tenía en gran valor y admiración a las Metrópolis europeas (“países evolucionados”), que cuidan supuestamente a sus literatos.
“La vida literaria tiene cosas muy lindas, pero muy lindas y muy remunerables en países evolucionados y en ciudades grandes, evolucionadas. Un escritor no puede escribir en su pueblo sin un editor importante. Porque con ediciones de quinientos ejemplares nadie puede aspirar a vivir de eso[...]
Como se ve, Filloy eligió la múltiple ley, la del reglamento cotidiano del vivir, la de la picardía del exceso, la escrita del código jurídico en la institución de la justicia, y la de las formas programáticas de la estética literaria: Eligió la múltiple ley, la del reglamento cotidiano del vivir, la de la picardía del exceso, la escrita del código jurídico en la institución de la justicia, y la de las formas programáticas de la estética literaria:
“Soy un convencido de que lo que salvó mi vida literaria fue mi trabajo como empleado judicial; sin él, yo no hubiera escrito una página”. 8
La operación de mirada de época, de una francofilia garante de lo civilizado, se articula con una pretensión realista. Así se entiende su postura en los treinta, en pleno proceso de la transformación de las vanguardias. Hasta 1930, decía Filloy, la literatura argentina era una literatura castrada. Su escritura, junto con la de Arlt en esos años, habría instalado una nueva voz liberando a la escritura de los cepos de la pacatería eufemística dominante. Preceptivas, de todos modos, para soltar a los reclusos y legislar sobre ellos....Filloy asegura que sintonizó con Boedo, distinguiéndose expresamente de ellos por entender que lo que hacían con su realismo era “ enchastrar” la realidad “ tal cual”.
Es que él comprendió que la realidad era apenas la materia prima de la construcción o la materia segunda propuesta por Schiavetta, en su inversión y subversión programática de anteponer la estrategia, las palabras, el procedimiento, las FORMAS, al contenido. Bernardo Schiavetta en La langue comme choix esthétique, postula una lectura de la mimesis aristotélica como mimesis de los procedimientos formales que semantizan, es decir que son responsables de la producción de sentido, a la inversa que la estética romántica que ha hegemonizado la producción literaria, mimética de la emoción del yo, y no de las estrategias del arte de poetizar.
Este orden clásico de la retórica, que todos ya conocemos, propone la prioridad cronológica de la inventio: es decir que se supone que uno encuentra en primer lugar las ideas directrices del discurso. Siendo las otras partes posteriores y derivadas de la primera
La tradición legitimó largamente este orden. En La filosofía de la composición Poe, procede a una inversión radical del mismo, comenzando por elaborar su dispositio, situando a la inventio en segundo lugar. Es decir que hay el imperativo de diseñar primero la estrategia y luego el contenido. En esa tradición quiero ubicar a Filloy, pero especialmente desde el diseño programático de una retórica de vida, de oficio y de literatura,
Que daría el siguiente orden: 9
Primero la estrategia, luego el contenido. Mallarmé, ejemplo máximo, invirtiendo el orden convencional retórico, comienza por elaborar su elocutio, su ornatus, y su inventio no ocurre sino en segundo lugar.
Dice Filloy: Cuando escribo sigo un plan previo, pero no excluyo la improvisación. Muchas veces lo que uno va escribiendo, le está sugiriendo variantes, esguinces, atajos, empalmes que difieren del argumento de la peripecia que usted ha delineado básicamente. De modo que la misión del escritor está en ser un atento lector de lo que está escribiendo, y en utilizar los momentos propicios, los desvíos los empalmes, los atajos que la circunstancia le brinde....
Para algunos escritores en los que lamente está cansada o atrofiada, escribir constituye una tarea acuciante, agobiante, perturbadora, como en el caso de Baudelaire. Pero para un persona normal, escribir es una obra placentera. Y usted nunca se siente mejor que cuando al final del día, cuando culmina la jornada, usted ha escrito una página que usted mismo aquilata como buena.
Schiavetta dice que entonces, el autor deviene el primer lector de un proyecto de texto.
Primero las palabras, luego el contenido.
Primero el procedimiento, luego el contenido: aquí podemos situar a Karcino
Primero la contrainte, luego el contenido: “Valéry: les belles oeuvres son filles de leur forme –qui nait avant elles”, su Hipersonetismo revela este precepto
En la génesis de la obra, primero la forma, luego el contenido. Pero también, primero la forma, y luego la emoción en la recepción de la obra.
Si el contenido es producido por la forma, y la forma puede señalarse en Filloy lo que se sitúa como instancia previa, junto a la estrategia y propósito (numérico, alfabético, métrico, disposición, conjunto de lugares vacíos a llenarse). Una militancia en el artificio, que es lo que motiva los contenidos, cumpliéndose así el postulado de la mimesis de las formas. El contenido del texto deviene así fictivo, ficcional. Solamente tales textos son auténticamente artificiales, es decir literarios sin mezcla de confesión, de expresión directa del corazón, de panfleto. Textos que se acomodan a la técnica que opera en control de la pasión. 10
Dice Filloy:
La técnica literaria propende a dosar la forma y el contenido en una atmósfera transparente y sutil. A eludir la bruma nórdica y el pathos meridional. A centrar la gracia en lo simple y la pureza en la actitud. Fórmulas...La belleza vale, ya con coeficientes toscos o refinados. Lo preciso es permanecer fiel consigo mismo, haciendo cada vez más señera la insurgencia. Lo preciso es repudiar cualquer remedio para patentizar el odio a todas las recetas. Porque hay que confesarlo: la tiesura clásica, la efusión romántica , la minuciosidad naturalista, constituyeron estados patológicos del pensamiento. Estados que fue necesario y es útil soportar para conocer la virtualidad del arte: pues lo normal se determina trazando coordenadas desde la anomalía y la salud deduciendo inferencias de la enferemedad“.
La estética de las literaturas a contraintes no solamente operan la desaparición elocutiva del escritor sino que dan especialmente la iniciativa a las formas. Pero Filloy no confía en el procedimiento que hace por sí mismo visible las reglas, o al menos inteligibles en el juego de la decodificación. Su empeño de recordmann, de rabelesiano personaje lúdico y textorrágico, de candidato perpetuo al libro de Guiness, lo pone a redundar en los paratextos, en una práctica instructiva que duplica o multiplica al infinito una contrainte que clausura y que por su porfía febril en la matriz hiperconstructiva, de control del azar, como receta para ganarle a la muerte: En el Recitativo final, de Aquende, la sinfonía autóctona La Filosofía del Zigzag: dice:...”Táctica! urge pertrecharse de cautelas. Andar por sendas dislocadas. Simular que se parte en tangente hacia la muerte y ocultarse en calígines transitoriasl ¡Tácticas! Hacer zig-zag en sí, fuera de sí, dentro de sí. ¡Defenderse es vivir!
Dice Dardo Cúneo, en el Postfacio de Aquende ”...como perfecto dueño de su aventura solitaria, tan espontánea como meditativa, tan múltiple como serena, tan ahondada como andariega, todo ello por propia deliberación...”(Cúneo, 2)02) .
Es decir que lo que propongo aquí es recorrer tanto algunos textos particulares que revelan su Doppelgänger reflexivo, cuanto los paratextos donde se declara expresamente la filiación al orden, a la regla, en fin, a la contrainte.
La pasión por el número inscripta en los Títulos. Excursus sobre la Gematría. 11
Sus libros tienen, invariablemente títulos de siete letras, por lo que se le puede estimar como un frecuentador de lecturas ya místicas, ya de la estética del número que es otra de las maneras de concebir lo poético.
Dantzig, en su libro NUMBER, sobre la historia del número nos habla de la Gematria, una disciplina que antecedió a la geometría recuerda que seis, siete y cuarenta fueron los números ominosos de los Hebreos, y la teología Cristiana heredó el siete: los siete pecados capitales, las siete virtudes, los siete espíritus de Dios, los siete dones de la Virgen María, los siete demonios de la Magdalena. Así como la astrología precedió a la astronomía, y la química nació de la alquimia, así la teoría de los números tuvo su precursor en una suerte de numerología que persiste de diversos modos en incontables formas de supersticiones.
A lo largo de los registros de los libros sagrados de las grandes culturas religiosas ha habido números elegidos. Es sabido : Cada una de las letras del alfabeto hebreo o griego tiene el doble significado de un sonido y de un número. La suma de los números representados por las letras de la palabra era el número de la palabra, y desde la perspectiva de la Gematria dos palabras eran equivalentes si su suma daba el mismo número. La Gematria no fue sólo empleada desde las tempranas interpretaciones de los pasajes bíblicos sino que además se han hallado indicaciones de que los escritores de la Biblia practicaron este arte.
Es con la Gematria que me interesa articular la homología con las construcciones y estrategias de la imaginación y la escritura de Filloy . Especialmente teniendo en cuenta que todos sus libros llevan títulos de siete letras, según plan, y que se puede considerar el título como un paratexto, en la línea de los prólogos, prefacios, epílogos, notas al pie, advertencias, etc.. El mismo dice al respecto: me gustan los nombres de siete letras, los pongo por comodidad, pero también tienen algo de cabalístico...
Parecería que Filloy hubiese adoptado como preceptiva la Gematria, tanto por la reiteración numérica de los títulos cuanto por el disciplinamiento normalizador propuesto para cada uno de sus libros, y los contenidos de los libros según género. 12
Como he dicho, cada una de las obras de Juan Filloy, comenzando por su vida misma, es la aplicación de un riguroso programa, con su estrategia pautada, su preceptiva, sus tácticas y sus metarreflexiones concomitantes. En lo que me resta del tiempo de exposición reproduciré o bien aludiré a algunos de los metatextos que acompañan la hechura de sus libros, así como sus conceptos de una estética, por cierto en muchos casos contradictoria, pero absolutamente pactada consigo mismo.2
He agrupado algunas de sus obras para dar a conocer algunos de sus textos junto a las paratextualidades. De la poesía he tomado tres libros, Balumba, Sonetos, Elegías de los textos misceláneos, Karcino, tratado de palindromía
Me detendré en primer lugar en su poesía:
De Balumba, conjunto de elegías prostibularias con lenguaje coprolálico, según el propio don Juan, registra en la primera parte lo que luego se republicará en el conjunto Elegías que se completa con las escritas ulteriormente hasta la muerte de la esposa.
pueden extraerse estas enseñanzas paratextuales: En el prólogo de este libro que data de 1933, Filloy despliega las condiciones del Ars Poética regidor de su plan total de escritura.Vale la
2 A vuelo de pájaro, enumero algunas obras:
Caterva, la famosa, la citada por Cortázar está hecha de linyeras de allá, de Praga. De Suiza, de Francia.
Op-Oloop, novela en que su protagonista, Optimus, anotaba todo. Llevaba registro pormenorizado de sus relaciones sexuales: mil, al momento de ser presentado a los lectores; Aquende, es una novela hecho como una sinfonía con sus partes. Se subtitula Sinfonía Autóctona y está dividida en Suites, interludios, e intermezzos. Megasonetos, con coronas incluidas, que despliega una ars poética que se imbrica con el topic de la caducidad del cuerpo, y lo efímero de la carne, y la autocelebración del perfecto émulo de Dios..Balumba, un conjunto “coprolálico” que se contrabalancea en Finesse (escrito para reparar la obscenidad de la Balumba, tras reproche declarado de su esposa)De Finesse, dice él mismo: “es un libro millonario compuesto por 140 baladas, (número múltiplo de 7) a cual más delicada. Tal vez el más poético de todos mis libros, repuntando la balada como un poema en prosa. Cada capítulo, 9 en total, lleva el nombre en griego de una musa; tiene un lenguaje muy musical”;la expectativa del género poniendo en tensión forma y contenido.
La Purga, una compilación obsesiva de corrientes y escuelas pictóricas, en las que inventaria cerca de cuatrocientas (todas falsas) Elegías, desarman la solemnidad de la endecha crispando,;L’ambigú, única en castellano, es una novela de tema literario, hecha exclusivamente en forma dialogada; Ignitus, culmina mi obra básica, es una tragedia moderna basada en un hecho real. Alli vi la posiblidad de modernizar la tragedia antigua; Ignitus, culmina mi obra básica, es una tragedia moderna basada en un hecho real. Alli vi la posiblidad de modernizar la tragedia antigua; La Saga de los 8A( Ochoa), un conjunto de cuentos de linaje maldito, que culmina en las novelas La Potra, Sexamor, Decio 8A. Karcino que ostenta la soberbia del control total de los enunciados infinitados en su duplicación simétrica
Y así podría seguir, interminablemente esta lista 13
pena citar extensamente, „ Publico con intrépida vergúenza este documento personal. No es una excrecencia romántica. Es el diagrama sinuoso y la espectroscopia de un alma moderna. Se ven los estratos del ser y los fósiles de la personalidad superada. El esplendor y la ruina de las pasiones. Y la columna musical que soporto en el aéreo templo de la belleza.....“(pag. 7)....“ Me constaba que eixsten solamente dos posiciones honorables para el ser que desdeña lo gregario. Primera: escapar de la multitud, yendo delante de ella.\, en la vanguardia que perfora la selva a netos machetazos de intuición. Tal el ultraísta. Y segunda: ser el más moroso del pelotón remiso, el que observa las huellas de la multitud en el camino del tiempo. Tal el erudito. Ambas posturas son falsas. El mérito reside en volar sobre lo indistinto; y puesto que la vida es totalidad, en decantar en ella el panteísmo del mundo....
El poeta es solo, inactual , intemporal ,--como afirma Jean Cassou—y que los versos no son sentimientos, sino experiencias, --según lo sostuvo Rainer Maria Rilke. Y puesto que la diferencia entre la evolución y la ignorancia consiste en la mayor o menor capacidad de entretenimiento, consigno la dicha de haberme divertido trascendentemente en un pregusto de muerte efectiva, embalsamando instates con literartura para resisitir la insidia de los años y la injuria del prójimo. Esta bufoneraí de Buffon de que el estilo es el hombre!...Qué absurdo atribuir a la técnica superior del individuo el signo de una especie de prontuario de comportamiento personal. El estilo no es behaviorism
Es la sintaxis integral del ser en la vida. La manera cómo se coordina con los númenes etéreos y las fuerzas cósmicas que sujetan y modelan la existencia. El estilo hace al hombre. Lo forman las zonas privativas en que transitan los instintos. Y lo exhibe con su porción de ritmo, con su herencia de dios, en esa sala de pasos perdidos que es la espera de su muerte en el orbe que poblamos..
...Es amargo el ananké de los seres intelectivos. !Huyen de la turbamulta para caer en la desolación íntima! !Dos excesos! Rehuyen cualquier ortodoxia con la sesnibilidad! !Otra anomalía!... Y cuando descubren que la verdad está en el equilibro, en llegar a tiempo desde la rada de cada generación, en vez de redimirse en la plenitud de su vivencia dejan que la ontología proclame su abolengo metafísico, --Imposible ese connubio, decretan. Y se vuelven 14
onanistas, friccionando pensamientos escarpados de ansias , los suicidas, dando el gran salto desde el acantilado de su propia limitación....(10)
En el arte es posible el dominio. Toda creación es conquista. Sólo el arte avanza. Especialmente cuando el escuadrón del ideario acata la disciplina de una emoción depurada en la dignidad. Jerarquía fundamental que viene desde el instinto. Hierarchia: orden sagrado de la vida. Pero no una emoción vocinglera, visceral. Emoción cohibida en el fervor cerebral de desntrañar su esencia.
Las ideas necesitan levadura: levadura cordial para que leuden en la memoria. Comprendo a los que sueñan por hacer de cada palabra un criptograma. Amén del enigma implícito, que es gozo descifrar, lametáfora es un placer inefable que ilumina y conduce. Pero busco algo más. Un idioma de rayas sonoras, barométrico, que revele las oscilaciones del temperamento y los climas del espíritu. Cada palabra, cada frase, será así un logro total de eufonía y euritmia, no un peso muerto en la intimidad de la inteligencia.
Reproduzco algunos fragmentos en primer lugar, para luego referirme a su extenso Proemio
Trotteuse
El el tranquilo golfo de los senos
De esta callada meretriz obesa
Como un barco borracho,
Se tumbó mi lujuria
Bajo el acantilado de su enorme
Garganta, mi cabeza tuvo un suave
Vaivén de ritmo póstumo.
!Y en sus flácidas ondas
Pregusté la molicie
Que borra las penurias del naufragio!
Cuando en el mar de sombras
Del golfo de la muerte
Yazga tumbado mi bajel de carne
!Qué no diera por ver como una estrella
rutilando el recuerdo
De esta callada meretriz obesa,
Que abrigó mi lujuria
--Triste barco borracho—
En el tranquilo golfo de sus senos! 15
Baño Turco
Salí del baño turco
Sudatorium, calidarium, tapadium- como un fiel del Islam
Listo para la gracia y la oración.
!Oh ciudad sin horizontes de senos y falos de mezaquitas!
!Oh ciudad enchapada de cemento y asfalto! ?
?Dónde hacer mi gimnasia espiritual?
Tú no sabes cómo fluye el amor de cada poro.
Tú no sabes la receptividad musical de cada poro
Tras la limpia caricia del hammam
Soneto y Megasonte: construcción y autoconstrucción
Como anticipara, Filloy es autor de cerca de 1000 sonetos, El Megasoneto, de los cuales se han publicado 50. El libro lo ha dividido en manojos, que son siete, y culmina con un epílogo teórico, que titula Apéndice, en el que recorre la historia toda del soneto, en una suerte de ars poética propagandística de las formas.
Es que “ el júbilo, el intenso regocijo de lograr el engarce del pensamiento poético en su troquel perfecto, sublima la conciencia literaria, transformándola en una empresa del espíritu.(Sonetos, 81)
“Exigirme fue la clave. Recabar la perfección debe ser un dogma de sensibilidad y decoro perceptivo. Ninguna falla extrínseca o intrínseca debe admitirse. Cada logro debe adosar la virtualidad de su factura, en razón de su nobleza formal y su profunda identidad con el rapto creador. Sus dos cuartetos y sus dos tercetos, fisiológicamente palpitan y palpitarán en el corazón de la poesía. Por que dichas palpitaciones se cotizan y cotizarán en los centros de cultura. Basado en la axiología de los valores universales es obvio que el soneto mantiene sus quilates y sus privilegios de una antigua tradición. Son muchos los americanos y europeos que hemos incurrido en ex abundantia cordis en producir cientos y cientos de sonetos. Instado por misteriosas quimeras de orfebrería literaria, cada ejemplar es un escalón de la perfeccionalidad alcanzada. (82-83)
Pero al comienzo del mismo apéndice, recuerda que su primer soneto aconteció en 1915. Era alumno de la Facultad de derecho de la UNC. “Era mi profesor de Minería el hijo del codificador Dr. M. Rodríguez. Fijado el tema para una clase posterior, en vez de memorizarlo estudiándolo bien, se me ocurrió convertirlo en un soneto de forma irregular: la 16
casualidad me eligió a mi para dar la clase, y el profesor, al escucharme recitar, me echó por ofender la memoria de su padre” Toda persona puede abrir en tierra
Un socavón para explotar metales,
Si cumple con los términos legales
que el precepto 206 encierra.
En la solicitud pondrá, sincero
Qué ancho y largo de tierra necesita
Y la Ley le dará cuanto se cita
En la sección del Título tercero.
Así con los derechos acordados
Seguirá su labor en el subsuelo
En pos de los filones ensoñados.
Y sin que nada al Código le incumba
El socavón será: premio, consuelo
O bien, desmoronándose, su tumba.
Cooperó con la ebullición de los ideales de la reforma universitaria “mediante panfletos y sonetos contestatarios:
Madriguera de curas sin sotanas
Don pasean sus ínfulas de sabios
Petulantes que ladran los resabios
De antiguas leyes y doctrinas vanas
Sobre la ciencia y la verdad profanas
vomitan impotentes sus agravios
porque nunca dirán sus viles labios
más que dogmas y prédicas malsanas.
Mas cuando penetre luz de idea
Y descubra esa turba farisea
En las rancias morales que respira,
La jornada triunfal no estará lejos
Pues rodará la creación de Trejo
Con todo su armatoste de mentira
Y continúa: (“Desde un extremo al otro de la civilización occidental, se impusieron las normas y cadencias del soneto. Sus atributos son rígidos y dóciles a la vez, porque deben alojar las más bellas demostraciones del espíritu. Justo por ende, que conste de ritmo y de rima, o sea la flexible tesitura de la voz y la suave armonía de la música. Y es así por que desde la Divina Comedia a Toute la lyre, ningún verso de Dante o de Víctor Hugo ha sido 17
compuesto sin ritmo ni rima. El soneto también. Para llevar doquiera su mensaje espiritual han sido reglados su prestancia y su contenido....” (parafrasear brevemente estas citas)
Sin abjurar jamás del verso escandido, durante mi larga existencia he aprovechado todos los raptos e instantes de inspiración para concentrar los sumos y quintaesencias en la forma clásica del soneto....” (81).
Ilustro con un soneto del Cuarto Manojo
Para no discrepar conmigo mismo
Congenio lo concreto y la ilusión
Logrando de esta guisa el espejismo
De poetizar ética y razón.
Tuve siempre por meta mi lirismo
Helenizar mi ciencia y mi pasión
Floreciendo de luz en negro abismo
Que separa cerebro y corazón.
Quiero ser un Filloy de recio temple
Que ilumine y seduzca al que contemple
La noble empresa de mi exaltación,
Y sea plinto de serena gloria
Cuando yerta mi vida transitoria
Esté junto con Dios mi perfección
De su libro Elegías, quiero señalar que la paratextualidad que revela la francofilia son los epígrafes que lleva cada una de las elegías, que, excepto dos, que son de Machiavello y Bakunin, pertenecen a autores franceses, y están reproducidos en francés: son por ejemplo de Jules Laforgue, de Leconte de Lisle, de Jean Cocteau, Stefan Mallarmé, Paul Valery
Cito un fragmento de una dedicada a su esposa, que pone de manifiesto este contraste de lo elevado, propio de las elegías, con los contenidos crispados:
Elegía drolática para Paulina
I
Agradezco Paulina el mutis impecable
De tu paro cardíaco,
Ese mutis aséptico
Que te desmoronó en el umbral de casa. 18
Fuiste sabia hasta en eso:
Al evitarnos agonías fétidas
De quejumbres y rostros emaciados,
Muertes estropajosas
De pre difuntos que sortean
In extremis sus llagas y detritus
Sin embargo
¡qué bueno hubiera sido escamotearte
con artilugios de congelamiento
y preservar tu cuerpo de mármol ondulante
por si viniera otro Cranach al mundo
a pintar sus primores!
Abordo, a continuación y brevemente la novela La purga, en su paratexto de solapa:
“ es noble hacer justicia retrospectiva. La apremienta que emerge de actualidades contaminadas adolece de los males del momento, casi siempre ajenos a al función del arte y su fuero cabalmente ético. Casi todo lo canalizado en este siglo por el arte pictórico ha sido para fecundizar el negocio estético, la industria cultural. ...Urgente, virtual, no es no alienarse fuera de la auténtica realidad del arte situado entre el hombre y el universo. De ahí que, como instrumento de nuestra perfección, su humanismo debe prevalecer sobre toda incoherencia.
Y del prólogo, que está puesto en boca del personaje principal “La demostración palmaria y el convenvimiento inmediato de que el ciclo de las bellas artes está cerrado se evidencia en las bienales de este siglo...Es una irrefregable partida de defunción de la actividad arística. En efecto, lo que se ve en ellas es cosa muerta. Delante de su monótona repetición, la necropsia ya no intersa. La pudrición es notoria y su pestilencia estética ofende. La sensatez se tapa las narices y cierra los ojos....A veces se me ocurre afrontar a las bienales con la indulgencia de pecados veniales. Pero al momento revoco el perdón. No son excusables. Son trasuntos preeditados de personas impotentes que ,despóticamente, pretenden imponer el absurdo la aberración, la esquizofrenia, donde vivió la perenne armonía del arte.
Por último, quiero referirme al tratado de Palindromía: Karcino 19
La panoplia de sustituciones posibles a la denominación guía y prefigura la competencia lectural del invitado sorprendido a la textualidad filloyana. El autor nos proporciona una ristra de sinónimos, de equivalencias para el palíndromo, “comenzando por las que arraigaron en el tiempo: Frases palíndromas, Karcinogramas, Versos sotádicos, versos karcíncicos, Frases hysteroproteron, Frases retrofinidem, Frases Sí bis in indem..., Frases ancíclicas, Frases bifrontes, Frases capicúa, Frases de ida y vuelta, Frases de vaivén, Frases filloyanas, Frases jánicas, Frases reversibles, Frases retroversales, Frases simétricas.... (7)
Divertimento grato entre todos, es el de la palindromía. Las palabras pareciera que esperasen a quienes, en una mayéutica formal las alumbrara para conducirlas por sendas metodológicas hacia relaciones inéditas.
En esta disciplina, que tiene mucho de grave por la pasión que recaba y de zahorí por la claridad que revela, el premio es un goce encantador. Porque su lógica es imbatible en expresividad, ya que vierte en la más ceñida proximidad sintáctica algo que significa misterio, algo que , como las voces que repite el eco, implican un auténtico rapto de sorpresa y lirismo.
La palindromía, encarna además un coeficiente natural de la escritura; pues lo que se escribe ya está escrito; o mejor, inscripto de modo exacto viniéndose desde las incógnitas del tiempo y del espacio. Se trata de un espejo retrovisor invisible que maravilla al descurbrirse; puesto que repite cabalmente lo ya escrito, con idéntica grafía y con iguales resonancias.
En el bloque del léxico están inmersas, infusas, todas las formas del pensamiento lógico o del pensamiento mágico. Y una vez descubiertas, sacada a luz, solo interesa extraer de ellas la escoria de conceptos retóricos, y bruñir lo poético de la palabra para que brille en ella la emoción.
“Con toda la modestia compatible a la magnitud de la hazaña, declaro que soy el primer palindromista del mundo, a través de todas sus épocas, de todos los idiomas y de todas las latitudes del espíritu. Mi performance supera miles de veces a los récords que registran las gramáticas, preceptivas y diccionarios. Y por lo menos en diez mil frases a una proeza que 20
asombraó a la antigüedad clásica: la del Emperador VI el filosofo que solo alcanzó a componer 26 frases palindromas
Los de factura propia los llama fillogramas. Usa de seudónimos femeninos tres nombres de mujeres Yolli Filloy, Marga Wagram, Norah Sharon y los ha construido de dos, tres, hasta diecisiete palabras:
Aura le da Menem a De La Rúa.
Al usual caso lo devela la leve dolosa cláusula
Ateo por Arabia iba raro poeta
¡Mal si le das la fe falsa del Islam!
¡Oh cama de virgen! A Nora Veco no conoce varón; a Negri veda macho..!
Adán, Adonai no merece ceremoniales. A tu acoso cauta Selai no merece ceremonia: no da nada
Coda
Y un texto que me parece que vale la pena transcribir, siquiera en parte, titulado Insenescencia, que pronunciara en ocasión de recibir el Doctorado Honoris Causa de la UNRC, a los 96 años, enuncia:
La longevidades ahora una ventaja común. Y cuando el estado físico y el equilibrio emocional no acusa fallas, la vida, la vida fructuosa recién comienza, en una etapa que llamo irónicamente „Vejentud dichosa“...
Cada uno de nosotros debe constituirse en el propio taumaturgo de su vida, en el propio escultor de su felicidad. De tal modo disciplinando poco a poco nervios y pasiones, fastitdios y quebrantos, su insenescencia sobre pasará las décadas finales con salud impecable y vigor hasta arrogante...
Avizorando ya los 96 y seis años de edad, noto el ámbito espiritual que habito cenitalmente ilumindao. Estoy seguro en él. Gozo sus aires y su aura impolutos. Per algo comienza a mermar. He vivido siempre dentro y fuera de mi, con despejo y aplomo, sin demasías...Ya no me imagino invutnerable al tiempo. 21
Tengo la impresión de que estoy curvándome. Hacia la tierra, por cierto; hacia el polvo póstumo. Y me duele porque siempre aspiré a la gloria minúscula de ser un Coloso de Rodas diminuto, bien implantado sobre dos blocks de almanaque....mi plomada interna me decepciona. No se porta bien. Oscila, deriva. ?Adónde seha ido aquella misterios vertical subjetiva que patrocinaba la rectitud de mi cuerpo? ...Debe conjurarse el envejecimiento del individuo por mera culpa suya por inacción y dejadez. Quienes se vegetalizan o mineralizan de ese modo son seres relpasos que importa poco que deserten Por eso la insenescencia garantiza al hombre la propiedad de su corpus y la posesión de su ánimus...seguirá siendo dueño de su salud
Final
La extensión el número, el orden la gematria, los sietes, la partitura de Aquende, contraintes todas, duplican la reglamentación extrema de la propia vida, una interminable y abominable espejo, si lo fuera a decir borgenamente.
Intuición y disciplina, los caminos de cernimiento de la ficción de Filloy llevan al infinito, que es uno o de los tantos atajos que el hombre ha tomado en su búsqueda y en su pregunta por lo absoluto. La regularidad, la causalidad, la repetición configuran la intención de infinitud . El propósito de infinto no es ni una necesidad lógica ni de la experiencia. Es una necesidad matemática, y de la creación literaria. Esta afirmación del poder de la mente humana que se sabe capaz de concebir que la repetición infinita de un acto, siempre y cuando este acto sea posible, puede ser pura ficción, pero es una ficción conveniente y necesaria. 22 23