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El Minimalismo, un Método de Creación Poética (Visual)
Gustavo Vega
Barcelona
IDEAS DESARROLLADAS EN LA PONENCIA
1.EL MINIMAL ART. HISTORIA Y MÉTODOS
El Minimalismo o Minimal art -también llamado “Arte ABC", "Estructuras primarias", "Arte reductivo"...- se difunde a mediados de los años sesenta con motivo de dos muestras artísticas realizadas el año 1966, en los Estados Unidos: Systemic painting y Nueva escultura americana, WhitneyAnnual. Aunque el término ya había sido empleado en 1965 por Richard Wolheim en un artículo de la revista Art Magazine y con él, aunque después, se calificaron obras fechadas en 1962.
El término, en un principio fue aplicado exclusivamente a elementos voluménicos. Se trataba de estructuras sin ningún aditamento decorativo, generalmente módulos prefabricados con materiales industriales -plástico, aluminio, tubos fluorescentes, ladrillos, etc.-, pero colocadas teniendo en cuenta al espacio que las circunda. No obstante, el término y su espíritu, entraron pronto a formar parte de otras manifestaciones artísticas como la pintura, la arquitectura, el diseño industrial, el ballet, la música y la moda.
El minimalismo reduce el contenido y la forma de la obra de arte a lo más simple y mínimo. Por lo que utiliza formas desnudas y geométricas realizadas con precisión mecánica, colores puros y superficies casi siempre lisas, correspondiendo éstos a materiales industriales. Y presentados de la manera más neutral posible de modo que no se alteren sus calidades visuales y valorando más el todo sobre las partes. Su pensamiento está en línea con la expresión "menos es más” por lo que utiliza predominantemente la geometría elemental de las formas, en una estrecha relación con el espacio en que se inserta la obra, ya que considera que "todo es parte de todo".
En síntesis el Minimalismo se caracteriza por: 1- Uso de los mínimos elementos y medios mínimos. En plástica puede ser una plancha metálica, una tela monocolor; en música, motivos breves con un número muy limitado de registros y una dinámica fija, rítmos y los pulsos regulares, incluso mecánicos; y en poesía sonora, muy pocas palabras o sonidos. 2- El proceso dicta la forma y la estructura. Los procesos tienden a ser simples, de tal forma que su desarrollo se pueda percibir. Un recurso en este sentido es la repetición extensiva. 3- Empleo de materiales industriales. Minusvaloración de la maestría artística. 4- Ausencia de subjetividad y, en relación con ello, de simbología.
El Minimalismo es un arte intelectual que cuando surge, a mediados de los años sesenta, lo hace como reacción contra el subjetivismo y la emoción del Expresionismo Abstracto. El minimalismo se fija sólo en el objeto y evita cualquier reflejo de la interioridad del artista, lo que le lleva a evitar cualquier tipo de ilusión o metáfora
Para algunos autores las más tempranas fuentes del Mínímalísmo se encuentran en las obras suprematistas de Kasimir Malevich y en algunos trabajos de Vladimir Tatlin y Piet Mondrian; y también en los "ready-mades" de Marcel Duchamp por la minimización que éste hace de la función de la maestría artística. Y, entre los principales representantes de esta corriente en el plano internacional figuran Robert Mangold, Robert Rayman, Brice Marden, Carl Andre, Sol Lewitt, Donald Judd, Dan Flavin, Robert Morris, Frank Stella y Richard Serra, aunque algunos de ellos pueden también incluirse en el llamado Arte Conceptual.
A mediados de los 60 y sobre todo principios de los 70 -época de Fluxus, el Arte Conceptual y el Minimalismo-, además de en las artes visuales, también se produce una cierta eclosión experimentalista en el campo de la música, implicando tanto con composiciones de texto como de sonido y se produce un cierto movimiento minimalista en el ámbito de lo musical. Entre los creadores internacionalmente más nombrados dentro de los que de forma baga podemos se ha dado en denominar experimentalismo están John Cage, Steve Reich, Alvin Lucier, Rober Ashley, Joan La Barbara y Paul Lansky siendo algunas de sus obras consideradas como minimalistas. Otros, como Laurie Anderson, John Giorno y Brion Gysin, que experimentan de forma similar, se consideran a sí mismos como poetas sonoros o artistas de performance.
2. TENDENCIAS MINIMALISTAS DE LA POESÍA VISUAL ESPAÑOLA
Nota: (*) significa imagen proyectada
El minimalismo, como tal movimiento, no ha tenido seguidores en España dentro del ámbito de la creación poético visual, exceptuando las realizaciones de Joan Borda y las que, bajo la adjetivación de minimaximalistas realizara Gustavo Vega a partir de 1984. No obstante, el espíritu minimalista está presente en muchos creadores y se pone de manifiesto en muchas de sus creaciones.
Joan Borda, autor de muy poca producción, es posiblemente el único que se ha identificado con el espíritu minimalista y que ha procurado que su creación se calificara como tal. La suya es, como él mismo la describe, la poesía de "un poeta que no tiene tiempo para escribir, dirigiéndose a un público que no tiene tiempo para leer". A tal efecto, hizo propias máximas y planteamientos tales como “más imaginación; menos lenguaje”. Por ello, en sus composiciones de intención poético visual, tiene tendencia a jugar con el espacio de la página dejando grandes huecos en blanco, hasta el punto considerar que el espacio mismo de la página en blanco ya es el poema en sí, es “el universo limpio y pulido del minimal”, dice Borda .
Por ejemplo Borda, en un poema sin título dedicado al poeta futurista Salvat-Papasseit, utiliza como todo elemento un rótulo con las siglas de “Servicio Público” (*)de los utilizados por los vehículos que se dedican a tal menester. El autor, en este caso, simplemente ha tomado algo que ya estaba hecho, que es un producto industrial y que es un elemento mínimo, sin concesiones a la ornamentación.
“No es entre el cielo y la tierra donde se mueve mi poesía sino entre el pie y el suelo” (Joan Borda)
Por lo que respecta a las múltiples realizaciones más o menos ocasionales de otros autores cabe citar aquellas, también calificables como letristas, en las que el autor utiliza una sola letra. Así, Joan Brossa recurre a la primera letra del abecedario, la “A” mayúscula, como todo elemento de composición, simplemente invirtiéndola, en “Cap de bou” (*), y dejando a la vista un mínimo e insignificante fragmento del texto que la acompañaba en su lugar de origen, un periódico, en “Lletra amb suplements” , 1975, (*). Y algo similar hizo, aunque de una forma más radical, Guillem Viladot al colocar en el centro del espacio vacío de la hoja una “o” minúscula, que resulta de reducido tamaño en comparación con el espacio vacío que la rodea, con el título de “Opus 29” (*).
En su “Lletra amb suplements”, Brossa dejó -como hemos apuntado- fragmentos del texto que había en torno a la letra cuando él la encontró en su lugar original, un periódico. Se trata de lo que podríamos denominar letra en relación con otro elemento, aunque mínimo. Tal es lo que hacen, también con la letra “a”, pero minúscula, Ángela Serna, en “Andante ma non tropo” (*), y Xavier Seoane, en un poema sin título (*), cuando acompañan dicha letra con un elemento, un grafismo métrico en el primer caso y una mancha en el segundo. No obstante, aunque mínimo todo ello, estamos al límite de lo que puede ser, o no, calificado como minimal.
J.A.Sarmiento, en su libro titulado ¡!¿?, 1975, ubica en el centro de una de las páginas un conjunto de signos ortográficos, los de interrogación (*) sin más aditamentos y sin incorporar ninguna letra ni palabra. Y algo similar hace Julián Alonso, en “Paréntesis para el vacío” (*), aunque separando los signos y estudiado su disposición para semantizar el espacio vacío intermedio, y en “Contradición” (*), en donde coloca juntos con clara intención semántica el signo de abrir admiración y el de cerrar interrogación.
La utilización de una sola palabra es otra posibilidad minimalista. J.J.Espinosa, en un envío de mail-art se limitó a colocar la palabra “ESTO” sobre un papel (*). Y Santi Pau, en “Pausa” (*) introdujo la palabra pausa entrecortando lo que sería el trayecto de una línea recta; se trata, en este caso, de la utilización de una palabra y un elemento mínimo, una línea entrecortada.
A una expresión elemental, “AAAH!” (*), una exclamación, entresacada del lenguaje de los comics, quizás recortada de una página impresa, es a lo que recurre Menchu Genové en “Difusión metahistórica” (*); mientras que A. Figueras, en “Soledad” (*), 1995, y Yolanda Pèrez Herrera, en “Ética” (*), colocan en el espacio vacío un código de barras recortado de algún producto mercantil. En estos casos, y en otros, por lo general se trata de elementos mínimo entresacados de publicaciones –del mundo de la edición industrial- en los que el autor se limita simplemente a resituarlos en el mundo; esto es, a colocarlos en un nuevo espacio de papel -que está en blanco- y a ponerles un título y darles, así, una nueva significación.
Un recurso típico de los minimalistas es la repetición el cual ha sido utilizado por los artistas plásticos, pero sobre todo ha sido la base del minimalismo musical y del fonetismo poético. Aunque en menor medida, en la creación poético visual también podemos ver reproducido tal recurso en alguna ocasión. Así, Guillem Viladot lo utiliza en su mínima expresión cuando repite consecutivamente una letra, la “i” (*), en este caso hay que tener en cuenta que la obra está toda ella en catalán y que, en dicha lengua, tal letra, además de ser una vocal, puede funcionar como conjunción copulativa.
La letra “a” minúscula, repetida linealmente y de forma transversal , aparece en ¡!¿?, 1975, (*) de J.A.Sarmiento, de forma similar a lo que sucede en la mayoría del arte abstracto, sin otra significación que la que quiera darle el espectador. Mientras que aparece repetida de forma estructurada en la obra de Felipe Boso titulada “Monumento a la A” (*), Poemas concretos, 1994, y de forma caótica en “Trieu” de Joan Brossa. Y, en cambio, en el poema “Abismo” (*) de Francotirador, la repetición produce el efecto de profundidad, de interiorización, por el efecto de reducción del tamaño de la letra y producirse el efecto de repetición en el interior de la letra anteriormente más grande.
No sólo de letras, sino también de números puede valerse el poeta en sus creaciones. Así, José Luis Castillejo en una de las páginas de su libro La caída del avión en el terreno baldío (*), 1962, vemos al podemos calificar como el más minimalista de todos los números, el “1”, repetido mecánica y extensivamente llenando toda la página. Una gran parte de la obra de Castillejo realizada con el ímpetu experimentalista de los años 60 y principios de los 70 coincide con las características minimalistas que hemos presentado.
Y no una letra, sino, una palabra repetida es lo que vemos en “Fe como laberinto” (*) de José Mª Iglesias, poema en el que la palabra “FE” reflejada produce el efecto de un laberinto (*); o en “Telèfon” (*) de Guillem Viladot que reproduce la parte de una conversación telefónica en la que un interlocutor se limita a decir “Sí”.
En una composición de Carmelo Arribas titulada “Completo” (*), publicada en la revista Canente, 1989, es repetida la palabra “COMPLETO” llenando todo el espacio. Se trata de una repetición extensiva como lo es, aunque con una interrupción en el medio, una composición de Francisco Pino en la que repite “como?” (*).
Una palabra repetida mas un elemento mínimo, un recuadro, es lo que utiliza J. Seafree en “La libertad es lo infinito” (*). Y lo mismo sucede en la composición de J.R.Marcos en la que la conocida frase de Mc Luhan, “el miedo es el mensaje” (*) con las letras metidas en el interior de un espacio cuadriculado con líneas,llena todo el espacio de la composición.
Otra posibilidad es la repetición de varias palabras o de frases. Muchos poemas concretistas tienen este aspecto, pero por lo general hay una inflexión al final del poema en la que se produce un cambio de palabra, o aparecen otras palabras anejas. No obstante hay algunos, como uno de Corpá en el que repite “voces golpes piedras aislamiento” (*) llenando todo el espacio; y uno de J. Fernádez Palacios , 1981, (*) que utiliza el mismo procedimiento de repetición extensiva pero cuya forma exterior corresponde a la que se produciría al romper descuidadamente la hoja de papel en la que está escrita la frase.
También podríamos considerar como minimalistas algunos poemas espacialistas vacíos en los que el autor se limita a apropiarse de un espacio –sea de papel, arquitectónico, etc- y se limita a ponerle un título. El espacio puede estar acotado, como el poema sin título del Grupo Texto Poético bajo cuyo recuadro reza la frase “espacio acotado para la evocación de un recuerdo”, Texto poético-1, 1979;o puede ser sin acotar, como el poema de Gustavo Vega que se titula “Vacío de Todo, Vacío de Tú”, una página de su libro Habitando transparencias ; o puede ser, incluso, el espacio real vacío de una habitación, en el que no hay otro elemento que una cinta métrica recorriendo la amplitud de una pared (*), como sucede en una fotografía de Chema Mádoz.
Y finalmente, también podrían considerarse como poemas minimalistas algunos de carácter objetual; por ejemplo, el titulado por R. Marín “Poema no escrito todavía” (*). Se trata de una tarjeta postal con la imagen de un clásico bolígrafo de marca Bic a la que añadió debajo el título. La minimización de la intervención del poeta sobre el objeto en este caso es evidente.
3. MINIMALISMO VERSUS MINIMAXIMALISMO. EL MÉTODO MINIMO- MAXIMALISTA de Gustavo Vega
El término “minimomaximalismo” fue utilizado por Gustavo Vega, el año 1984 para calificar el procedimiento utilizado en algunas de sus creaciones. Éste se basaba en los recursos utilizados por los minimalistas americanos de los años 60. Las obras, expuestas y publicadas de forma aislada en diversos medios, fueron finalmente recopiladas bajo el título de La frontera del infinito y publicadas recientemente, 2005.
En el prólogo de La frontera del infinito, el autor presenta las líneas generales de esta poética que aparece representada por la fórmula “- es +, o viceversa”. En él se presentan, entre otras las siguientes ideas:
1. Que la adjetivación "minimalista" pertenece al orden o familia de "MINIMUM", esto es, mínimo, ínfimo, menor, microscópico, límite, extremo, borde, tope... lo menos posible. Lo que en el momento de la práctica creativa puede traducirse en términos de: restar, sacar, quitar, aminorar, rebajar, excluir, prescindir, reducir... Por el contrario, la calificación de "maximalista" hunde sus raíces en el término latino "MÁXIMUM", es decir, máximo, mayúsculo, superlativo..., e igualmente que “mínimum”, también es límite, extremo, tope... y "MÁXIME" -fundamentalmente, sobre todo..- y también "MÁXIMA" -sentencia, fórmula, principio... -.
2. Que el método implica una cierta "coincidencia oppositorum", unidad dialéctica de lo uno y de lo múltiple, conciliación de los contrarios...
3. Que es encuadrable entre las diferentes manifestaciones artísticas de corte racionalista y conceptual realizadas en las últimas décadas.
4. Que en la idea de que suprimir es añadir se fundamenta nuestro método...
5. Que se trata de tomar expresiones lingüísticas o plásticas -sean propias o ajenas- ya realizadas de antemano para otros fines y despojándolas de elementos y de aditamentos -lo que suele equivaler a reducirlas, a minimizarlas.... y también a descontextualizarlas...-, les inferimos una nueva dimensión, una significación diferente.
6. Que es una poética del encuentro. Éste método de trabajo puede ser definido como del “placer de encontrar”. Una forma de disfrutar des‑cubriendo, des‑velando, en-contrando... la poesía que se esconde entre los velos con los que la cotidianidad oculta, deslustra, el poético vivir del hombre -"... poéticamente habita el hombre la tierra", Hölderlin-.
7. Que utiliza repeticiones, series...
Etc.
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