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Leónidas Lamborghini: hacia una nueva poesía

Tomás Vera Barros
Universidad Nacional de Cördoba

 

“Mi poesía no es nada previsible: cuando se presenta salta de un lado a otro como una liebre loca, experimental”
Leónidas Lamborghini

 

0. Introducción:

Leónidas Lamborghini nace el 10 de enero de 1927en Buenos Aires,
En 1955 publica su primer libro, "El saboteador arrepentido", que no fue bien recibido en un panorama dominado todavía por el neorromaticismo de la generación del 40.
1956 Comienza a trabajar como periodista en el diario Crítica.
En 1966 recbe la bendición de Leopoldo Marechal a propósito de Las patas en las fuentes.
En 1971, Ediciones de la Flor publica "El solicitante descolocado". El libro reúne y unifica "Las patas en las fuentes", "La Estatua de la Libertad" y "Diez escenas del paciente".
1973, bajo la presidencia de Cámpora, ocupa durante tres meses el cargo de Secretario de Cultura del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.
1977, acosado por la represión, se exila en México. Allí trabajará como redactor publicitario.
1990  regresa a la Argentina y al año siguiente recibe el premio "Leopoldo Marechal" por el conjunto de su obra.

De allí a la fecha, se ha transformado en un autor prolífico, con poca respuesta del público y escasa atención crítica académica –más allá de las “advertencias” de faros como Piglia o Jitrik.

Lamborghini es uno de los pocos escritores vivos que en vida puede ostentar el privilegio de haber sido, ser, un adelantado a su época, y un incomprendido. Célebre escultor de frases célebres y títulos que desafían al publicista más avezado –las patas en la fuente, carroña última forma, Odiseo confinado, Verme...- fue también “el hermano de” Osvaldo, ese gran hermano que también reflexionó poéticamente –con la alegoría y la acronimia teatral y crudelísima de “El fiord”- sobre el peronismo.

Algunas de las obras “peronistas” (reescrituras) de Leónidas son: “El saboteador arrepentido”, “El solicitante descolocado” y “Eva perón en la hoguera”, es decir, la reformulación del sargento Cruz, Martín Fierro y Evita, respectivamente.

“Me detengo un momento
por averiguación de antecedentes
trato de solucionar importantísimos
problemas de estado;
vena mía poética susúrrame contracto
planteo, combinación
y remate.” (ESD)

Aquí me pongo a cantar
Al compás de la vigüela,
Que el hombre que lo desvela
Una pena estraordinaria
Como la ave solitaria
Con el cantar se consuela.

Pido a los Santos del Cielo
Que ayuden mi pensamiento;
Les pido en este momento
Que voy a cantar mi historia
Me refresquen la memoria
Y aclaren mi entendimiento.

Esta estrofa que acabo de leer pertenece al ciclo del “Solicitante Descolocado”, una reescritura del Martín Fierro de José Hernández, una de las tantas reescrituras de textos canónicos, u “olímpicos”.

Pero su obra no es política desde un punto de vista “militante” o partidario. Ni puramente temática. Como él dice, la política que lo llevó al exilio hasta los años 90 fue, y es, una presión. Volveremos sobre esto.

Su obra no es fácil, ni cómoda, ni “seria”, ni lírica. Su obra ha “mancillado a la poesía”. Este es uno de los titulares que ostenta su producción poética. “El concepto de perfección es algo paralizante” es una de sus declaraciones a la prensa cultural. “Al tomar un mecanismo verbal consumado y transformarlo con añadidos en el poema propiamente dicho, LEÓNIDAS LAMBORGHINI parece bordear el autoengaño del artista que cree convertir en arte todo lo que toca...” (Ñ, 4.8.07)... es uno de los juicios que delatan la incomodidad, la inhospitalidad de su obra.

En esta comunicación de me voy a ocupar del esclareciemiento de elementos centrales de su poética, y de la posibilidad y la imposibilidad de la cristalización de una teoría de la creación y una estética de una obra viva, en marcha y prolífica.

Es legítima la pregunta: ¿y a quién le interesa mi propuesta? Más allá de la hospitalidad de los oyentes, me parece importante el establecimiento de la estructura de un sistema creativo esquivo, móvil, proteico, de un autor que ha llevado a la poesía argentina a un límite, sin pertenecer a escuelas, generaciones ni movimientos. La experimentación sobre la forma poética (o en términos de Mukarovsky, sobre el artefacto) es -en su caso- liminar. El volumen carroña última forma (CUF) del año 2001 escenifica, exhibe y graba en la serie literaria un non plus ultra; en su propia obra y en la poesía en general.

 

1. Hacia una poética

 

Herramientas:


la parodia
Por un lado, la forma de “parodia trágica como risa conectada al horror, (...) la desdicha cantada y contada desde la diversión del tono del lenguaje, la parodia anunciando la tragedia (Nietzsche) o la historia como tragedia que cuando se repite lo hace como parodia (Marx)”.
Parodia como mezcla, el gusto por la mezcla, por el disfraz y por el remedo. Una carcajada, una mueca fuera de lugar, inapropiada, una manera de responder y agredir al modelo que se pinta como perfecto, cuando la verdad de un modelo es su imperfección. Es también un ultraje y un homenaje al modelo o texto olímpico

el muñón y el balbuceo
el muñón es la vibración de una ausencia, de lo que falta; que estuvo y falta. Esto se da en las reescrituras, cuando interrumpe versos “olímpicos” y produce “incorrecciones gramaticales”: “por quien caduca ya: más corvo y.” (de Quevedo)
Son palabras y sintagmas en los que como “reescribidor” fulgen y gritan.
El balbuceo es el efecto del trabajo con muñones y el fracaso de la poesía: “me he quedado muchas veces con el balbuceo, porque tiene una fuerza que no hay en la cosa escrita y redactada. (...) le da vida a la poesía” (Pag/12)

el drama como estructura discursiva –es decir, poemas dramáticos (que también llevó a la novela).

la mescolanza
es un término que toma de Discépolo: es la combinación inarmónica, improlija y revulsiva entre lo alto y lo bajo, lo cómico y lo trágico, como la lira “Cantor en el hondón” (2006) :


Un cantor encopado,
confinado en su hondón, haciendo arcadas
tantea el encordado
y –voz entrecortada–
se encomienda a su musa derrengada.

Implora a ella un milagro,
alguna imagen novedosa, en tanto,
los temas en su magro,
balbuceante canto,
se suceden entre risa y llanto.

¿Risa por no llorar?
¿Llanto por el dolor que hay en su risa?;
pretendió un día alzar
el Canto que eterniza:
para él no era esa altura y agoniza.

 

Procedimientos:


tangenciación: es la persistencia intertextual de una isotopía o un tema que establece una semejanza en un grupo de obras, por ejemplo, el viaje la serie Odisea-Eneida-Divina Comedia.

reescritura: intrusión, mutación y permutación de los elementos constitutivos de una obra literaria; reescrito con las mismas palabras del original o en otra selección léxica y/u otra sintaxis.

búsqueda combinatoria: aleatoria (azar) o variatoria (como las variaciones musicales: búsqueda por la repetición con pequeñas alteraciones morfológicas o sintácticas) (variaciones sobre Los 7 locos [CUF 41 y ss.])

viralización (una hipótesis que requiere otro marco teórico y otro desarrollo) –diremos algo más adelante.

hitos: lo cómico – la poesía dramática – la parodia – la crisis de todos los modelos

series : el siglo de oro español (en El jugador, el juego), gauchesca (“Estanislao del mate”, “El solicitante descolocado”), el tango (reescrituras de Discépolo, de Gardel)

 

2. Paratexto de “Mosaico móvil” (2001)

Poética, épica y política (como presión, tarea, destino)

Variación: La épica de la poética política. La política de la épica poética. La poética de la épica política.

Para Leónidas Lamborghini la política es “la Historia Política del país”, es la fuerza que encauzó su escritura y la determinó. Como épica, es decir, como búsqueda de respuestas a los conflictos sociales y políticos a la vez que a los personales, resultó un método creativo (la ruptura de los modelos, la quebradura del verso hasta su casi extinción) y en una actitud (la burla y la parodia que remedan al modelo, al sistema, a lo dado).

La convivencia conflictiva de estos tres elementos son una presión, una asfixia, una tarea y un destino:

“La Política y la Historia del país vivida como constante presión sobre la escritura, encarnada allí como destino, como fatum contra el cual se lucha. Poesía, relato, narración en verso quebrado irregular y jadeo continuo, como síntoma de ese sobre esfuerzo en el que la voz emerge desde una situación de asfixia. Violencia contra violencia, transgresión por transgresión.”
“En rigor de verdad, más cercana o más lejana, la Política y la Historia Política siempre han estado haciendo esa presión sobre mi trabajo”.

¿Qué pasa entonces con la impertinente momificación de su poética que intento perpetrar?

En un paratexto de CUF del 2001, LEÓNIDAS LAMBORGHINI declara, confiesa haber llegado al final de un camino.

CUF es un “disímil collage” de sus “disímiles libros” de 4 décadas de escritura, preparado para “evitar la lápida”, el ordenamiento, el catálogo, la sucesión. Como él dice, está a un paso de las obras completas. Lo que lo asusta. La canonización, la momificación es algo de lo que huyó en su carrera (testigo son las reelaboraciones de sus textos, las reediciones de textos reunidos, el desvío del lirismo y del estereotipo, el uso del humor como instrumento de crítica, la evitación de la solemnidad...).

“Qué más?”, se pregunta. “A un solo paso de mis Obras completas me he visto en este cuerpo verbal en descomposición, como en una última forma de vida que, como tal, seguía bullendo”.

“Qué más?” –lo dice un buscador incansable, un poeta que se reinventa periódicamente, que nunca le temió al vilipendio.

La respuesta es: LA CARROÑA: la muerte que genera vida, la degradación final del cuerpo que produce y es huésped de larvas y gusanos.

Baudelaire: “Una carroña” (Las flores del mal)

Recuerda el objeto que vimos, alma mía,
aquella bella mañana de verano tan dulce:
al torcer de un sendero una carroña infame
sobre una cama sembrada de guijarros,
las piernas al aire, como una mujer lúbrica,
ardiente y sudando los venenos,
abría de una manera descuidada y cínica
su vientre Lleno de exhalaciones.
(...)
Las moscas zumbaban sobre este vientre pútrido,
de donde salían negros batallones
de larvas, que se deslizaban como un espeso líquido
a lo largo de estos viventes harapos.
Todo aquello descendía, subía como una ola,
o se lanzaba chispeante;
se habría dicho que el cuerpo, hinchado de un aliento vago,
vivía multiplicándose.

Es decir, podemos interpretar que el poeta ve su obra completa –su obra previa- como un cuerpo muerto que debe recibir “un soplo indecible cuya vida en sí misma parecía crecer”. El soplo “indecible” es lo que el autor llama “el disloque, la fractura”. “expresarla (...) es lo que he venido intentando en todo lo que he hecho”. Y cuál es el resultado? ¿Qué es lo que logra?

1. una última y nueva forma: la forma del verso: sinuosa, quebrada a la mínima expresión –la letra, el fonema, el sonido-, pasando por la sílaba y la pre-sílaba (es decir, la formación de un verso con dos o tres letras que no alcanzan a conformar una sílaba). Versos que son sólo unas letras, estrofas que son columnas tortuosas: GUSANOS.

cuf como una “nueva poesía”: como un virus, la inutiliza, la corrompe a la forma fija y al verso libre –que se transforma en obsoleto;

como una nueva poesía 2: es insubrayable, incitable, inanotable

 

2. la interpolación de textos publicados anteriormente

fragmentos de Partitas
de Episodios
de Verme

 

3. nuevos ensayos de reescritura –Los siete locos

 

“Al abrir la puerta de la gerencia, encristalada de vidrios japoneses, Erdosain quiso retroceder; comprendió que estaba perdido, pero ya era tarde. Lo esperaban el director, un hombre de baja estatura, morrudo, con cabeza de jabalí”. (ver: 41 y ss.)

4.  la reescritura de parte de su obra anterior, que como vimos, re-escribe (lo que él llama la “reescritura intratextual”). Es decir, un meta-para-texto.

La obra propia como carroña. Díganme si eso no es espanto por la perfección y la estereotipia.

 

4. Finisterre y tierra firme: las “12 prosas”

“Pero.” Así podría titular este apartado que he titulado “Finisterre (finis terrae) y Tierra Firme”.

En este año, en el 2007, publicó el volumen El jugador, el juego, que es una inconclusión y un retroceso.

El libro tiene 12 paratextos, que llamaremos “Las 12 prosas”. En ellas, Lamborghini se sale del camino que lo había llevado a la carroña, como el paseante de Baudelaire, y trabaja mirando hacia atrás: explica el “Juego del Modelo”, algo a lo que él ha jugado solo y no había terminado de comprender. “El Juego del Modelo es el juego de las resonancias creadas por la reescritura del Modelo” (p. 10, 11).

Pero en ellas hay también una revelación:

“¿cómo se sigue avanzando hacia eso que nos estaba esperando como algo nuevo... y era lo mismo de siempre?”

Se ha volcado en este libro, en esta nueva propuesta, en esta nueva apuesta, a profundizar, a explicitar, a teorizar sobre unos de sus procedimientos “clásicos”, “olímpicos” mal que le pese: la reescritura. Un movimiento crítico que en él es conservador: la reescritura es “una nueva vida para el modelo liberado de la situación de Monumento”.

El Modelo “pide, solicita”, preso de la estereotipia, la reescritura.

Y como una suerte de excusa y de distracción, nos dice:

(5. conclusiones):

“–¡No va más!
Juego, penetro la materia del Modelo. Traspaso sus límites. Su magma verbal se agita. Su gramática estalla. El Modelo ha vuelto a su caos original. ¿Volvemos a la creación del mundo? ¿Ahora se entenderá? La estereotipia ya ha cedido. É pur. La sensación de libertad es muy grande. Pero hay que estar atentos. Muy atentos. Cada cual. Sólo el juego. No se piense en otra cosa. No se distraiga la mente en otra cosa.”


Lira es una estrofa de cinco versos de rima consonante y el siguiente esquema: 7a-11B-7a-7b-11B